El litoral español peligra con la reforma de la Ley de Costas
La Ley de Costas de España entró en vigor en 1988. Se trataba de proteger el medio ambiente del litoral español. Aun así, se permitieron aberraciones como el Algarrobico. Ahora, la Ley está a punto de sufrir su primera gran reforma. El Consejo de Ministros tiene previsto analizar un anteproyecto de ley elaborado por el (mal llamado) Ministerio de Medio Ambiente, que dirige Miguel Arias Cañete.

La nueva norma podría alargar las concesiones a las viviendas construidas en la playa desde los 30 años que se permiten en la actual ley hasta los 75. Además, autorizará la compraventa. Es decir, que casas a pie de costa van a seguir ahí, destruyendo el paisaje y el medio ambiente por décadas.

Por otra parte, en las rías se va a reducir la protección de 100 a 20 metros. La nueva ley quiere distinguir entre playas naturales y urbanas: en estas últimas, la regulación será más flexible. En definitiva, una flexibilización de la norma para lo ya construido y facilidades para nuevas construcciones. El ladrillazo vuelve a la costa española.

La Ley de Costas se promulgó para salvar la playa del hormigón y proteger las playas vírgenes que quedaban. A las casas construidas legalmente en primera línea, en vez de ser expropiadas, se les concedió un uso por treinta años, ampliables a sesenta en algunos casos. En 2018, se cumplen esos treinta años. Entonces, el Estado podría comenzar a recuperar propiedades y a derribarlas sin estar obligado a indemnizar a sus propietarios.

Las embajadas de Alemania y Reino Unido presionan a España porque afecta algunos de sus ciudadanos. De momento, Medio Ambiente ha optado por ampliar el plazo máximo de las concesiones hasta los 75 años. En la práctica, es como si la ley no existiera. Una tomadura de pelo más.

El PP también ha defendido los chiringuitos. Con la norma actual, tienen restringida su superficie a 150 metros cuadrados. Con el cambio, se facilitarán las instalaciones en la costa. En Gandía (Valencia), por ejemplo, ya hay un empresario que planea un chiringuito de 987,63 metros cuadrados.