El Mediterráneo debe ser protegido pese a la crisis
Los problemas medioambientales se están dejando para después por culpa de la crisis económica. Así lo ha asegurado Daniel Cebrián, oficial de Acciones Estratégicas del Centro Regional para Zonas Especialmente Protegidas de la ONU. Ha añadido que es un error que el gran problema de la humanidad quede en un segundo plano. El medio ambiente tiene una repercusión inmediata sobre los recursos naturales y el desarrollo de los países. No se economiza si se cuida, sino todo lo contrario.

Desde hace varios años, los fondos para la conservación están congelados y, además, tienden a reducirse, mientras que las actividades que desarrollan esos fondos exigen cada vez más trabajo.

Cebrián ha hecho estas declaraciones en el Tercer Encuentro del Programa de Acción Estratégico para la Conservación de la Diversidad Biológica en el Mediterráneo, en el marco del Convenio de Barcelona, celebrado en Málaga. Allí se discutieron los problemas del Mediterráneo y la estrategia para conservar su biodiversidad.

Cebrián ha destacado la existencia de una estructura de gestión bien desarrollada en cuanto a la conservación del mar gracias al Convenio de Barcelona, que engloba a todos los países del Mediterráneo y que cuenta con el respaldo de la ONU y la colaboración de los países a través de sus Ministerios de Medio Ambiente. La estructura coordinada evita las duplicidades que se producían hace años.

La introducción de las especies foráneas en el mar Mediterráneo será uno de los principales problemas que se analizarán durante la reunión, que han influido negativamente en los hábitos de los ecosistemas tras ser introducidas por barcos o a través del canal de Suez.

También se hablará de la influencia del cambio climático, que influye en la dinámica de los ecosistemas. Se debe pensar ya en tomar medidas de adaptación. Otros de los retos a los que se enfrenta el Mediterráneo es la polución, por la que ya se trabaja en depuradoras y nuevas tecnologías a las fábricas para que no viertan los residuos al mar.

Por último, ha insistido en la necesidad de proteger las aguas internacionales, que se han convertido en una zona donde todo el mundo hace lo que quiere. Hay que crear grandes áreas protegidas de las que se responsabilicen los países.