El presidente de Ecuador quiere cambiar la Constitución para permitir el cultivo de transgénicos
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha calificado como un “error” la prohibición de desarrollar los cultivos transgénicos incluida en la Constitución del país andino. Ha abierto la puerta a una posible enmienda para permitir el cultivo de los cultivos genéticamente modificados. Esto sucede pocas semanas después de la publicación de un estudio independiente que asegura que los transgénicos causan tumores cancerígenos y, en ocasiones, la muerte.

Correa ha hecho estas declaraciones en una entrevista en el canal de televisión Gama TV, donde el presidente ecuatoriano alabó el potencial de la biotecnología para desarrollar plantas resistentes al frío. ¿Con quién habrá hablado el presidente, quién le aconseja en este asunto?

Las semillas genéticamente modificadas pueden cuadruplicar la producción y sacar de la miseria a algunos sectores deprimidos, aseguró el presidente. Lo curioso del caso es que la Constitución no tiene mucho tiempo de vida: fue impulsada por el propio Correa y aprobada en 2008. En ella, se declara a Ecuador “libre de cultivos y semillas transgénicas”.

“Cometimos un error en la Constitución”, ha afirmado el presidente. Es más, en su opinión esta parte fue impulsada por un “ecologismo infantil” de personas como Alberto Acosta, presidente de la Asamblea Constitucional que redactó la Carta Magna. Acosta es el precandidato para las elecciones presidenciales de febrero de 2013 por parte de una coalición de agrupaciones políticas de izquierda que fueron, en el pasado, aliadas de Correa.

Acosta dijo esta semana que los transgénicos son una amenaza para la salud, el medio ambiente y la biodiversidad. Sólo benefician a los grandes agricultores, pues les permite reducir la mano de obra y aumentar la concentración de la tierra. El pequeño agricultor sería el gran perjudicado.

Correa quiere un “debate nacional” sobre el asunto. En Ecuador no se cultivan plantas transgénicas, pero sí se importan alimentos como el maíz, la soja y la pasta de tomate producidos con semillas modificadas genéticamente.

La Carta Magna admite una excepción a la prohibición, que Correa dijo que él mismo logró que se incluyera en el texto: “excepcionalmente, sólo en caso de interés nacional debidamente fundamentado por el Presidente de la República y aprobado por la Asamblea Nacional, se podrán introducir semillas y cultivos genéticamente modificados”.