El reciclaje de plástico creará centenares de miles de empleos en Europa
El respeto al medio ambiente y el desarrollo de una economía verde crean empleo. Y el reciclaje no es una excepción. Según Helmut Maurer, representante de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, el reciclaje de plástico creará 160.000 empleos en Europa hasta 2020 si se consigue el objetivo de una tasa de reciclado del 70% en ese plazo.

Es especialmente importante en un momento de crisis como el que vivimos y, aún más importante en la Comunidad Valenciana, la segunda región donde hay más empresas recicladoras en España, un 19% del total nacional, sólo por detrás de Cataluña.

España aumenta los niveles de reciclado de plástico cada año, pero debe seguir mejorando. En la actualidad, alcanza un 26% de los residuos plásticos, un porcentaje similar a la media europea.

Un aspecto muy mejorable es el porcentaje de plástico que se usa para producir energía, que en España es del 20%, mientras que en países como Suiza, Alemania, Austria o Suecia alcanza el 76%. Los plásticos no deben acabar en el vertedero. Se deben reciclar para producir nuevos productos o, si no, se deben valorizar para que sirvan para producir energía.

Producción de energía a partir de plástico reciclado

Esta apuesta por un sistema de reciclaje más sostenible es, además, una oportunidad económica para España y para toda Europa. Si los Estados miembros de la Unión Europea logran alcanzar los objetivos de reciclado en el horizonte de 2020, el sector creará 160.000 empleos hasta esa fecha. La recuperación económica de los países del sur, España, Portugal, Italia y Grecia, pasa por innovar en el reciclado mecánico y abrir nuevas vías en la recuperación energética.

Algunas de las empresas de la Comunidad Valenciana no pueden aprovechar todos los residuos plásticos y, en algunos casos, deben desechar parte de los residuos al vertedero. La idea es crear instalaciones que aprovechen estos residuos que no se pueden reciclar para crear combustible o como fuente de energía. Se conseguiría un doble beneficio: uno medioambiental y otro económico, pues las empresas podrían reducir su gasto energético.