Embalses: daños y beneficios
Las presas se construyen porque tienen algunos beneficios, como la generación de energía eléctrica o el almacenamiento de agua. Pero también tienen costes sociales y ambientales. El desplazamiento de poblaciones por la inundación es la primera y más inmediata consecuencia, pero también se produce una alteración del ecosistema.

Debido a esta interrupción de la dinámica natural, las barreras artificiales alteran los ecosistemas fluviales desde la cabecera de los ríos hasta su desembocadura, no sólo en el tramo en el que se construye la presa. Modifican el proceso natural de erosión y transporte de sedimentos, el régimen de caudales y la calidad del agua; obstaculizan el movimiento natural de la flora y la fauna autóctonas y favorecen la adaptación de especies exóticas.

Algunos grupos ecologistas creen que los daños que producen las presas no se ven compensados por los beneficios. Ecologistas en Acción y la organización Ingeniería sin Fronteras han reclamado al Gobierno de España que elimine algunos embalses por su impacto ambiental y social. Han elegido la celebración del Día Internacional de Acción por los Ríos para hacer pública su reivindicación.

España es uno de los países del mundo con mayor número de embalses por territorio y habitante. Por ello, las organizaciones han pedido que no se construyan nuevas presas y que se elabore un plan de demolición de las que sean innecesarias.

España cuenta con más de mil cien grandes embalses, que han supuesto la destrucción de otros tantos valles, con todo lo que había en los mismos. El impacto social ha sido también enorme, puesto que los embalses supusieron la destrucción de más de quinientos pueblos, que se encuentran actualmente bajo el agua.

Muchos de los diques, motas, azudes y presas construidos antaño han perdido la función que algún día tuvieron. Así lo pone de manifiesto WWF con su iniciativa Liberando Ríos, con la que trata de recuperar los ríos y ecosistemas fluviales degradados mediante la revisión o modificación sustancial de obstáculos que fragmentan innecesariamente los sistemas fluviales.