En solo 40 años hemos acabado con la mitad de los vertebrados marinos
Con noticias como ésta es imposible dudar de que el ser humano es una auténtica plaga para el planeta. En este caso, los océanos están en el punto de mira, y los vertebrados marinos son los que tienen cada vez más problemas para salir a flote.

Son cifras sobrecogedoras. Solo en las últimas cuatro décadas se ha perdido la mitad de los vertebrados marinos y, por ejemplo, los peces para el consumo han disminuido en un 74 por ciento, según un informe publicado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Un mar esquilmado

Dentro de los vertebrados marinos se incluyen amplios grupos de animales, como los mamíferos marinos, reptiles, aves y peces, por lo que el desastre ambiental que supone esta brutal pérdida remite a las constantes advertencias que nos hace la ciencia la ciencia sobre el fin del mundo. En concreto, acerca del peligro que supone para la supervivencia de la humanidad estar aproximándonos a pasos agigantados a la sexta gran extinción, caracterizada por una masiva extinción de especies a un ritmo mucho mayor de lo que se esperaba.

En solo 40 años hemos acabado con la mitad de los vertebrados marinos
La caída en picado de los vertebrados marinos entre 1970 y 2012, periodo del estudio, se debe sobre todo al ser humano, concretamente a la sobrepesca, el deterioro del hábitat y el cambio climático.

El estudio ha trabajado con el Índice Planeta Vivo, una base de datos actualizada por investigadores de la Sociedad Zoológica de Londres y, pese a sus terribles conclusiones, se abre un puerta a la esperanza.

En efecto, se afirma que con voluntad pueden arreglarse las cosas. La solución no es otra que corregir errores. A pesar de la dramática pérdida que anuncia el informe, se afirma que también “existen muchas oportunidades para revertir las tendencias”.

Eso sí, para empezar a desfacer entuertos se necesita mucho más que un Quijote idealista. Solo con la implicación de líderes políticos mundiales podrían empezar a ponerse en marcha iniciativas que hicieran la diferencia. Nada, pero que nada fácil…