Europa pierde bosques submarinos (y dinero)
La organización Oceana ha dado la voz de alarma ante el rápido retroceso que están sufriendo los bosques submarinos europeos debido al cambio climático y a las actividades humanas. Cada año se pierden miles de hectáreas de estos valiosos ecosistemas, una destrucción que pasa inadvertida ante la opinión pública (no salen imágenes en televisión, como cuando hay un incendio, por poner un claro ejemplo), pero perjudica a cientos de especies y al medio ambiente en general.

Por ello, la organización internacional de conservación marina pide la Unión Europea (UE) medidas urgentes que detengan la desaparición de uno de los ecosistemas más rentables.

El cambio climático, la contaminación, el fondeo de embarcaciones, el uso de técnicas destructivas de pesca, la sobreexplotación de recursos marinos, las especies invasoras o la construcción en las costas son las principales causas del declive drástico de los ecosistemas vegetales marinos en las últimas décadas.

Los bosques submarinos son uno de los ecosistemas más productivos del planeta. Una hectárea de macroalgas marinas pueden llegar a producir más de 18.000 euros anuales de beneficios económicos, ocho veces más que un bosque tropical.

Si la pérdida de masa vegetal marina se estuviera produciendo al mismo nivel en tierra (por la tala de árboles) sería un escándalo y se debatiría entre políticos, ecologistas, organizaciones, medios de comunicación… Prados de fanerógamas, bosques de quelpos, mantos de fucales, fondos de coralígeno o lechos de rodolitos son menos conocidos que la selva amazónica o los bosques tropicales del sudeste asiático, que los robledales y los bosques de pino, pero son tan importantes o más. Sin embargo, la mayoría de ciudadanos ni siquiera sabe lo que son.

Los países del sur de Europa son los que sufren un riesgo más alto de perder sus bosques submarinos. Los bosques marinos sirven de defensa contra la erosión costera, un problema que le cuesta a Europa cerca de 90.000 millones de euros al año. La UE, en cambio, apenas gasta en protección de estos hábitats. Además, los ecosistemas marinos le aportan a Europa unos beneficios netos de más de 20.000 millones de euros.