La evolución de la deforestación en los últimos siglos
Es un hecho que cada vez contamos con menos bosques en el planeta Tierra. La tala de árboles indiscriminada, junto con otras causas, está ocasionando la reducción progresiva de las masas forestales.

Actualmente hay 3.878 millones de hectáreas en la Tierra ocupadas por bosques, aunque se reducen a pasos agigantados. Es más, llevan siglos haciéndolo. Desde que se comenzó a practicar la agricultura diez mil años antes, se han empequeñecido en un escandaloso 40%. Algunas empresas, gobiernos y particulares han intentado e intentan, sobre todo durante el último siglo, llevar a cabo medidas para que la deforestación se minimice.

Así, el mundo va perdiendo sus necesarios bosques paulatinamente. Los árboles caen uno tras otro para abastecer a la sociedad de sus ingentes demandas de madera y papel. Para que nos hagamos una idea, la Tierra se desprende al año de 9.4 millones de hectáreas de bosques y selvas; esto es equivalente a la superficie total de Portugal. En realidad, la extensión derribada es mayor, sólo que las acciones de plantación ayudan a paliar estos efectos.

Las mayores causas de la pérdida de bosques
La deforestación, es decir, la pérdida de bosques en el mundo, se explica por varios motivos: La explotación forestal es sólo uno de la lista. También afectan las plagas de insectos, las tormentas, otros fenómenos naturales como la lluvia ácida y, especialmente, los incendios forestales.
Los árboles proporcionan madera y, a partir de ellos, también se produce el papel. Estos dos materiales, tan cotidianos, ha forzado la tala masiva de árboles históricamente desde hace muchísimo tiempo. Además, la agricultura y ganadería se asentaron sobre bases necesitaron del exterminio de bosques. Durante siglos, el hombre se ha servido generosamente del árbol y no fue hasta los años 90 cuando se empezaron a tomar medidas serias para frenar esta tala indiscriminada.

¿Se puede ayudar a frenar este desastre?
La respuesta es sí. Nuestra aportación contra este proceso, aunque pueda parecer minúscula, es muy importante. El primer paso lo conforma la acción del reciclaje. Cada tonelada de papel reciclado evita la tala de una docena de árboles. La iniciativa personal en cada casa o puesto de trabajo es, por lo tanto, clave. El papel y el cartón deben ser reciclados aparte, es preciso intentar minimizar el derroche de este material al escribir notas, imprimir o también en objetos cotidianos como los pañuelos de papel. En la medida de lo posible, a la hora de adquirir un cuaderno, carpeta o cualquier similar, intentar que sea de papel o cartón reciclado. Una de las premisas más obvias, pero importantes, es prestar extremo cuidado para evitar el comienzo de un incendio. Un gran porcentaje de los fuegos son de carácter accidental.

Además, ahorrando energía y electricidad en las tareas diarias cotidianas también prevenimos la tala. El uso de dispositivos que funcionen con energía solar sería un paso a seguir. Otra de las acciones a realizar es buscar, a la hora de comprar un producto, el certificado de maderas que demuestre que se han obtenido por métodos sostenibles.

Igualmente, es necesario apoyar de alguna manera a empresas y a políticas que prioricen y cumplan unas reglas básicas para minimizar el daño. Así como amparar a instituciones de plantación de árboles, que desarrollen empresas forestales y reutilicen- o reciclen- la madera ya utilizada en grandes cantidades

La evolución de la deforestación en los últimos siglos
La pérdida de árboles: un mal global
La pérdida de bosques genera el envío 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales. Los árboles convierten el dióxido de carbono en oxígeno por lo que, con menos árboles, menos pulmones naturales habrá para llevar a cabo este ciclo. Es ahí donde radica la verdadera gravedad del problema, de tal manera que hasta el 25% de todas las emisiones de CO2 lanzadas a la capa de ozono son causadas por los efectos de la deforestación. Es más, sin árboles estamos frenando la biodiversidad y comenzando un peligroso camino hasta la desertificación. Los bosques son los máximos encargados de mantener el equilibrio ecológico.

Antes, hace muchos años- unos 10.000-, se calcula que la mitad del planeta estaba cubierta por bosques. Ahora, si ojeamos un mapa que muestre las superficies verdes sobre la masa total mundial, el panorama se presenta bastante desolador. Hay zonas que han perdido muchísima masa forestal, destacando el sur de Asia, toda Europa, gran parte de África, India y alrededores, Madagascar y Argentina.

En los últimos catorce años
A pesar de que el mundo es mucho más consciente de la gravedad de la deforestación que hace unos siglos, si nos paramos a pensar en su evolución desde el año 2000, las cifras no son muy satisfactorias. La Tierra ha perdido 2,3 millones de kilómetros cuadrados en este periodo (también se plantaron 800.000 km cuadrados, por lo que el menoscabo total sería de 1,5 kilómetros cuadrados). A pesar de las iniciativas, es aún una superficie demasiado grande- seis veces Reino Unido.

En Brasil, país que se ha desprendido históricamente de muchos bosques, se redujo la deforestación; sin embargo, aumentó en países como Paraguay, Malasia, Camboya, Bolivia, Zambia o Indonesia. Los tres primeros presentan las cifras más altas y peligrosas.

Ante estos datos, la conciencia colectiva se hace urgente. Está en mano de todos hacer que la huella dañina a consecuencia de la tala de árboles disminuya. Apoyar asociaciones que luchan contra esto y modificar ligeramente nuestros hábitos diarios para proteger esta materia prima natural es algo no muy complicado de hacer. Entre todos podremos ralentizar el desnudo de árboles al planeta.