La extinción de incendios poluciona los suelos
El uso de químicos retardantes para apagar incendios está añadiendo un problema más a los ya de por sí dramáticos escenarios que dejan los incendios forestales. Si ya vimos cómo las gastaban los retardantes en el medio acuático, concretamente en los cerebros de los cetáceos, en tierra firme también podemos seguir asombrándonos de sus terribles efectos.

Según un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Santiago (CSIC), los químicos conocidos como retardantes de llama utilizados para apagar incendios persisten en el suelo durante años. En concreto, han constatado que sus efectos tóxicos duran la friolera de una década.

Las conclusiones del trabajo, publicados en Science of the Total Environment, son como para echarse a llorar, aunque bien pensado, en realidad era prácticamente imposible imaginar que la química que tan efectiva resulta para detener el avance del fuego resultara inocua para el entorno.

Polifosfato amónico, el peor

Los ecosistemas quemados no se regeneran fácilmente, como es bien sabido, y precisamente por ello ponerle más obstáculos a la naturaleza es casi un despropósito. Sobre todo, si el retardante de llama está compuesto por polifosfato amónico, el retardante más nocivo de los tres estudiados, ya que altera la fertilidad del suelo y la biodiversidad, afectando tanto a la composición del suelo como a la vegetación.

La extinción de incendios poluciona los suelos
Los resultados de la investigación, la más profunda que se ha hecho hasta la fecha sobre los efectos de los retardantes de llama en este ámbito, vienen acompañados de recomendaciones. En particular, se pide un uso comedido, evitando hacerlo si fuera posible, idealmente solo en fuegos descontrolados, en los que corren peligro vidas humanas y propiedades.

Y, por cierto, aunque en principio estos retardantes en concreto no lleguen hasta los delfines, los autores remarcan que hay que tener muy en cuenta la cercanía de ríos, lagos o del mar, pues su toxicidad afecta a los ecosistemas acuáticos.