Fraude en Alemania con el etiquetado de huevos orgánicos
En Alemania, se producían huevos que se vendían como orgánicos, pero que no cumplían las más mínimas condiciones para ello. Un fraude recientemente descubierto que generaba un lucrativo negocio: lo orgánico se vende más caro porque cuesta más producirlo. Pero, además, se puede considerar un fraude de salud pública: los compradores creían que estaban comprando huevos libres de químicos y, por tanto, más sanos.

Este escándalo de la industria alimentaria se suma al reciente descubrimiento de que se vendía carne de caballo etiquetada como si fuera de vacuno. Estos casos, además de poner en entredicho la credibilidad de la industria alimentaria, también hace dudar de las autoridades que controlan el etiquetado y del control sanitario, así como de las propias tiendas.

Los productos ecológicos u orgánicos están viviendo una época dorada. La gente cuida de su alimentación y del medio ambiente y quiere consumir productos libres de químicos o aditivos sintéticos. En las tiendas y supermercados, cada vez hay más cantidad y variedad de este tipo de productos. Son, generalmente, más caros que el resto de productos. Pero esa diferencia de precio se compensa por la calidad… siempre que sean auténticos.

En Baja Sajonia y otros estados alemanes, se investigan hasta 200 granjas. También en Bélgica y Holanda. Se denuncia, por otra parte, que no se respeta la Ley de Bienestar Animal, ya que se apelotonan en los cobertizos más gallinas ponedoras de las permitidas para aumentar la producción.

El mayor fraude alimentario en años

Fraude en Alemania con el etiquetado de huevos orgánicos
La prensa alemana califica lo ocurrido como el mayor fraude agrícola de Alemania en años. Millones de huevos vendidos violando, por otra parte, la ley de la Unión Europea en materia de protección del medio ambiente.

El ministro de Agricultura de Baja Sajonia, que, para más inri, pertenece al partido verde, ha asegurado que, si se prueban esas violaciones a la ley, se retirará el permiso para funcionar a las empresas involucradas. La sospecha es que es un fraude sistemático y no un caso aislado.

En 2012, se descubrieron huevos contaminados con dioxinas o una banda de falsificadores que vendía alimentos convencionales etiquetados como orgánicos.