Freno a la deforestación de la Mata Atlántica
Es una de las regiones forestales más valiosas del planeta, pero no por ello estamos cuidándola, mimándola como merece. Muy al contrario, desde que el ser humano inició su destrucción, la Mata Atlántica ha visto reducido su espacio más de un 90 por ciento.

Pese a ser uno de los lugares considerados como esenciales para el futuro del planeta, un pulmón verde tan benéfico como pueda serlo el Amazonia, es también uno de los ecosistemas más amenazados. Actualmente, solo le queda un en torno al 10 por ciento de su superficie -llegó a ocupar 1.300.000 kilómetros cuadrados- y, afortunadamente, el pasado año la tasa de deforestación se redujo casi una cuarta parte.

Un soplo de esperanza

Dentro del pesimismo que envuelve cualquier noticia relacionada con este ecosistema selvático, hay motivos para la esperanza y, de hecho, estamos de enhorabuena. Según datos de la ONG SOS Mata Atlántica y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, según sus siglas en portugués) en 2014 se redujo la tala a 183 kilómetros cuadrados, frente a los 240 kilómetros de 2013.

La noticia es especialmente positiva si tenemos en cuenta que hasta el año 2000 se perdían unos 2.000 kilómetros cuadrados al año. Fue gracias a la aprobación en 2006 de la Ley de la Mata Atlántica, una normativa conservacionista que alienta a su recuperación con subvenciones a los municipios más comprometidos.

Freno a la deforestación de la Mata Atlántica
En cuanto a los estados implicados, pues el ecosistema se reparte por 17 estados brasileños, hay una gran desigualdad entre unos y otros. Si bien todos se sitúan en el sureste, y concentran la mayor parte de la población y de la industria, su comportamiento es muy diferente. Sólo en 2014 estados como São Paulo, Río de Janeiro, Rio Grande do Sul, Pernambuco, Goiás, Espírito Santo, Alagoas, Sergipe y Paraíba deforestaron de media un kilómetro cuadrado, mientras Minas Gerais y Piauí, destruyeron en total más de 110 kilómetros cuadrados de selva.

Los expertos subrayan que la importante merma de la Mata Atlántica ha propiciado la actual sequía que padece la zona. Recordemos que este valioso ecosistema ayuda a preservar el equilibrio del ciclo hídrico, a controlar el equilibrio climático, y conservar la fertilidad del suelo.