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Gestos cotidianos para respetar la vida de los animales

Gestos cotidianos para respetar la vida de los animales

Respetar la vida de los animales no solo significa evitar que pasen por el matadero, tal y como hacen los veganos, o abstenerse de cazarlos, pongamos por caso. Ni tampoco tiene que ver únicamente con los animales de granja o con aquellos que puedan ser blanco de las balas.

Respetar la vida de los animales es un concepto mucho más amplio, y precisamente por ello son muchos los gestos que podemos hacer para demostrar nuestro respeto por sus derechos, tanto a la vida como a una existencia libre de crueldad y maltrato de muy distinto tipo.

En este post vamos a hacer un repaso por algunas de las áreas y situaciones en las que tenemos en nuestra mano hacer una gran diferencia mediante pequeños gestos. No en vano, el simple hecho de reflexionar sobre esta cuestión significa un gran avance, habida cuenta de la insensibilización social que existe al respecto.

Sus vidas también cuentan

Considerando la amplia y variada casuística en estos asuntos, respetar la vida de los animales es por igual no matarlos, mirar por su bienestar y, en definitiva, tener claro que importan, que para nosotros cuentan. Veamos, pues, algunas ideas para poder demostrarlo en gestos cotidianos que podemos empezar a hacer fácilmente, como los siguientes.

Una dieta y ropa libre de crueldad animal

Las elecciones que hacemos en el supermercado repercuten directamente en el derecho a la vida de los animales y en su bienestar. Desde renunciar a comida que implique maltrato animal durante la crianza en cualquiera de sus formas hasta decantarse por las opciones que, aún siendo un mal menor, suponen un gesto importante para evitarles sufrimiento.

Si ser vegano no va contigo o todavía no estás listo para ello, gestos como consumir pescado o carne que no proceda de la agricultura o pesca intensiva convencionales son importantes, si bien las piscifactorías tampoco son una solución.

O, por ejemplo, prescindir de los productos que utilizan materias primas que reducen el hábitat de los animales mediante la deforestación, entre otros el aceite de palma o la celulosa/madera no certificada. Y , por qué no, quizá te resulte fácil reducir la ingesta de calorías y comer menos carne o apúntate al famoso lunes sin carne, un día a la semana sin probarla para solidarizarte con los animales que sufren en las granjas, y de paso contribuir a reducir tu huella de carbono.

Comprar carne, huevos y leche bio es otra elección alimentaria que supone un mejor trato a los animales (abandonar las jaulas, pasar más tiempo al aire libre, una mejor alimentación, una muerte menos cruenta...), pero no siempre basta con confiar en los logos, con lo que sería interesante informarnos por nuestra cuenta si fuese posible. Del mismo modo, la piel usada en ropa y complementos en la mayoría de los casos es sinónimo de crueldad animal.

Respetar los entornos naturales

Respetar los ecosistemas naturales, hábitats de los animales, es otra manera de respetarlos. Son muchas las oportunidades en las que podremos demostrar nuestro civismo cuando visitemos espacios de vida silvestre, como los bosques, las costas o las praderas, pongamos por caso.

Si damos un paseo en barco o vamos a la playa, seamos responsables con nuestros desechos, sobre todo con los plásticos. Como es bien sabido, además de polucionar el hábitat marino los plásticos pueden suponer la muerte de peces, tortugas o aves marinas cuando los ingieren al confundirnos con comida, se atragantan o quedan atrapados.

Igualmente, disfrutemos con cautela de la naturaleza, de su biodiversidad. Desde los animales más pequeños hasta los grandes, respetarlos es no interferir, no tocarlos. Mirar sí, pero desde una distancia prudencial, y en determinados casos ni siquiera es adecuado hacerlo para no alterar sus costumbres y ocasionar problemas que pueden comprometer la vida de ejemplares adultos y, en especial, de las crías.

Apadrinar, proteger o adoptar

Adoptar o apadrinar animales en apuros es ayudarles a vivir, ya sea porque su especie esté en peligro de extinción o porque un determinado animal salvaje o doméstico se encuentre en una difícil situación.

La adopción de animales es un gesto solidario con el animal que adoptamos y también con esos otros que podrán ocupar el puesto de éste en protectoras. A su vez, negamos nuestro apoyo al negocio de la cría de animales, todavía sin control regulatorio.

También los animales salvajes pueden ser apadrinados, en ocasiones de forma simbólica, a través de campañas llevadas a cabo por organizaciones conservacionistas, como las que lleva a cabo WWF. Y, cómo no, los santuarios de animales nos brindan una estupenda oportunidad para colaborar con estas maravillosas iniciativas, que hacen del respeto animal un proyecto dedicado a salvarlos de una muerte segura y darles una nueva vida.

La importancia de predicar con el ejemplo

Ir en contra de los convencionalismos sociales en torno a estos temas requiere una buena dosis de valentía. En muchas ocasiones se plantean retos de este tipo, desde comer bio cuando los demás no lo hacen o ser vegano y estar orgulloso de ello, sin amilanarse porque el resto no lo haga.

Ayudar a los demás a tomar conciencia de la importancia de ayudar a los animales en extinción, de palabra o a través de tus decisiones. Si haces un viaje a países asiáticos no comprar figuritas de marfil es una manera de respetar la vida de los elefantes y, como gesto, de los animales en general.

La clave está en ejercitar ese músculo mental llamado empatía pensando en los más vulnerables, aquellos que no tienen voz pero merecen compartir con nosotros este hogar llamado planeta. Y es que, como suele ocurrir cuando se trabaja para ser mejores personas, el efecto boomerang está garantizado. En esta ocasión, dar es recibir mucho más.

Conclusiones

Vaya por delante que si amas a los animales o, al menos, respetas su derecho a la vida y valoras la importancia de que no se les utilice como meros productos de consumo, lo ideal es hacerse vegano. Pero incluso dentro de la familia de los vegetarianos encontramos muy distintos tipos de ellos, con lo que, por la misma razón, la sensibilización puede demostrarse también de diversas maneras y en grados diferentes.

De hecho, la evolución de una sociedad a lo largo de la historia en respeto animal y en otros campos vinculados a los valores humanitarios es un largo camino, con sus luces y sus sombras. Sobre todo, queda mucho que avanzar, y el avance rara vez es revolucionario. Normalmente lleva un ritmo gradual, lento pero, esperemos, también sin pausa ni vuelta atrás.

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Comentarios (2)

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2 comentarios
Quim
Moscas, mosquitos, gusanos, etc son gaseados, envenenados constantemente, y las famosas pipetas que todos los perros llevan eliminan millones de "preciosas" garrapatas cada año. Si ves un reportaje de la vida de la garrapata en National Geographic verás que es fascinante. También son animales, pero los consideramos animales de segunda por su tamaño. Yo creo que es imposible ser totalmente vegano moral, a menos que discrimines a los animales menores de un tamaño determinado.
Ana Isan
Hola Quim,
Estoy de acuerdo con todo lo que planteas. Personalmente, me parece importante que exista empatía hacia el otro, sea tu vecino, tu perro, una gallina o un ratoncito, insecto, etc. pero lo cierto es que en algún punto hay que poner límites, un debate interesante. Si la hubiera, el mundo sería mucho más humanitario y solidario hacia los sin voz. Sería un enorme salto cualitativo frente a una dañina indiferencia o la crueldad, sobre todo la explícita. Lo que sí me parece clave es no utilizar esos argumentos de dónde está el límite como excusa para no ser empáticos. Un saludo y gracias por comentar : )
Quim
Me encanta el debate que plantea el post. De todas maneras, si todo el mundo fuera vegano seria la extincion de los animales de granja, y tambien seria un "mega aborto" donde dejarian de pasar por esta vida millones de animales. Creo que la muerte programada la tenemos todos de una u otra manera. Pero la gracia esta quizás en que el animal tenga una calidad de vida que hasta los humanos creamos que ha valido la pena. ¿No?
Por otro lado hemos domesticar animales es ¿licito y moral? Con que derecho hemos domesticado perros y gatos convertiendolos en nuestros esclavos para nuestro uso y disfrute.... ¿ummmm que complejo tema?

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