Historia de las famosas zanahorias de Gotland
La isla de Gotland está en Suecia, en el mar Báltico, al este de la península Escandinava. Tiene 2.994 kilómetros cuadrados, extensión que la convierte en la mayor isla del país y del Báltico. Es la provincia sueca menos poblada, con algo más de 57.000 habitantes. ¿Cómo desarrollar una economía sostenible y respetuosa con la naturaleza en ese lugar?

La isla de Gotland basa su economía en dos sectores: el turismo (la población local se multiplica por diez durante el verano) y el cultivo de zanahorias. Hasta el punto de que las zanahorias cultivadas en la isla son famosas por su calidad.

Parece que el sabor y la textura arenosa de las zanahorias de Gotland se debe al suelo alcalino de la isla. Aunque cultivar esta verdura en una isla del Báltico no es fácil, a priori. Cuando comenzaron a desarrollar este sector, algunas empresas proveedoras de supermercados rechazaban parte de la cosecha por no cumplir con sus criterios de selección.

Ante esta dificultad los agricultores y algunos emprendedores de la isla decidieron ofrecer algo más y decidieron elaborar tarta de zanahoria. La idea era hornearla y congelarla para después repartirla por todo el país y en países cercanos conservando todas sus propiedades.

Historia de las famosas zanahorias de Gotland
Pero ahí no acabó la cosa. Se montaron empresas que para almacenar, clasificar y procesar toda la cosecha de zanahorias. Las de pequeño tamaño, una vez limpias y envasadas, se vendían cuatro veces más que las de tamaño normal. Éstas se destinan a zumo de zanahoria, otro producto muy demandado por el mercado. Por último, los restos triturados que no se utilizan para elaborar ningún alimento, sirven como comida para los cerdos.

Energía eólica

Así, con la clasificación de la cosecha de zanahorias se aportó valor al producto y se desarrolló la economía local, creando empleo. Después hubo que afrontar un nuevo reto: satisfacer la demanda energética que requería las cámaras refrigerantes a cero grados centígrados que debían conservar en buen estado durante seis meses las verduras. Para ello, se decidió instalar aerogeneradores para producir energía limpia y completar un proceso de producción ecológico.