Hormigón biológico para fachadas con jardines verticales
Se unen aquí dos tendencias actuales. Por un lado, materiales de construcción más ecológicos y sostenibles y, por otro, los jardines verticales en las fachadas de los edificios. De este modo, el nuevo hormigón biológico creado por un equipo del Grupo de Tecnología de Estructuras la Universidad Politécnica de Cataluña permitirá fachadas vivas, en las que crecerán musgos y líquenes.

Como cualquier jardín vertical, este tipo de fachadas absorbe emisiones de dióxido de carbono (CO2), al tiempo que embellece la ciudad e incrementa la eficiencia térmica del edificio.

El material está especialmente diseñado para el clima mediterráneo. Sus ventajas son medioambientales, térmicas y ornamentales. Este nuevo hormigón biológico se fabrica con dos materiales a base de cemento: el hormigón convencional carbonatado, con el que se obtiene un material con un pH de 8 y otro material a base de cemento de fosfato de magnesio, un conglomerante hidráulico. Este último cemento se ha usado ya en medicina y odontología.

Con esta mezcla se consigue un innovador hormigón que funciona como soporte biológico natural para el crecimiento y desarrollo de organismos biológicos. No se puede cultivar cualquier planta, pero sí algunas microalgas, hongos, líquenes y musgos. Es algo similar a lo que ocurre en una pared rocosa de una montaña. No crecerá un castaño en mitad de la piedra, pero sí líquenes o musgo.

Fachadas que cambian de color

El material ya ha sido patentado. Ahora, el equipo estudia cómo favorecer el crecimiento acelerado de los organismos que vivan en el hormigón. El objetivo es conseguir un aspecto atractivo en fachadas en menos de un año. Por otra parte, estos organismos vivos hacen que la pared vaya cambiando de color con el cambio de estación, lo que puede ofrecer un aspecto espectacular y único a los edificios.

Es importante que al usar este cemento se evite la aparición de vegetación no preparada para vivir allí, ya que las raíces pueden deformar o estropear el material.

De las tres capas que conforman el nuevo hormigón, la del medio favorece la retención y dirige la expulsión de la humedad, ya que puede captar y almacenar el agua de la lluvia, lo que facilita el desarrollo de los organismos vivos.