Houtong, la ciudad de los gatos
De una economía basada en la extracción de carbón al turismo de los amantes de los gatos. Ése ha sido el radical cambio de una ciudad japonesa llamada Houtong. El cambio comenzó en 2008.

Ese año, un amante de los gatos formó un equipo de voluntarios para ofrecer una mejor vida a los gatos callejeros. Además, comenzaron a publicar fotografías de los gatos en la web. A partir de la publicación de estas imágenes, este grupo de voluntarios recibió una respuesta abrumadora de amantes de los gatos, de Japón y de todo el mundo.

La promoción a través de internet, especialmente mediante blogs locales, puso a la pequeña localidad en el mapa, que se convirtió en un destino para los amantes de los gatos: miles de peregrinos que llegaban para fotografiar o acariciar a los gatos o para jugar con ellos. Houtong se convirtió así en un punto de encuentro para los amantes de los gatos y los aficionados a la fotografía.

Lo que era una ciudad en decadencia por el cierre de las minas de carbón se convirtió en un destino turístico gracias al más de centenar de gatos callejeros que deambulan por sus calles. Miles de turistas acuden cada fin de semana.

Beneficios económicos

Houtong, la ciudad de los gatos
Los residentes de Houtong sacan provecho de esta afluencia turística. Han abierto tiendas de regalos y pastelerías que venden pasteles de piña con forma de gato. Algunas infraestructuras, como el puente peatonal que sale de la estación del tren, ha sido adaptado al nuevo espíritu de la ciudad, con orejas de gato en uno de los lados y una cola en el otro. Además, el puente cuenta con una pasarela elevada para que los gatos puedan bajar desde el pueblo. Los gatos son alimentados por los residentes de la ciudad.

El nombre de Houtong proviene de “Hou Dong”, literalmente “cueva del mono”, ya que había una cueva habitada por un grupo de monos salvajes. En la estación de tren hay un dibujo con un gato, un minero, un mono y un puente ferroviario, las cuatro atracciones de la ciudad.