Islas Galápagos, ejemplo de buena gestión ambiental
Las islas Galápagos son un archipiélago del océano Pacífico que se encuentra a casi mil kilómetros de Ecuador. Son trece grandes islas volcánicas, seis más pequeñas y más de cien rocas e islotes. Algunas de estas islas aún están en proceso de formación. En 2009, hubo una erupción volcánica.

Las islas Galápagos son importantísimas para el medio ambiente porque allí viven muchas especies endémicas. También son famosas por los estudios que realizó Charles Darwin y que le llevaron a establecer su Teoría de la Evolución por la selección natural. La flora y la fauna de las islas Galápagos es, en su mayoría, prácticamente única y no se puede encontrar en otra parte del mundo.

Por todo ello y por muchas otras causas se debe conservar el ecosistema de las islas Galápagos y evitar que sufra el mínimo cambio por la acción del hombre. Cientos de científicos y miles de turistas (algunos, buscando un viaje de cierto valor ecológico) llegan cada año a las islas y disfrutan de la belleza de un espacio singular y de una biodiversidad única en el mundo.

Desde que Charles Darwin y Robert FitzRoy llegaron al archipiélago en septiembre de 1835, la flora y la fauna de las islas conserva prácticamente esa misma biodiversidad. Los procesos ecológicos y evolutivos que se producen allí se mantienen prácticamente intactos.

El 97% de su superficie terrestre se encuentra protegida como Parque Nacional. Hay poca población aborigen y su colonización fue tardía. Además, su riqueza en biodiversidad se completa con la tercera Reserva Marina más grande del mundo, que rodea a las islas.

Todo este buen estado de conservación ha tenido sus altibajos. En ciertos momentos, el paraíso ha peligrado. Se produjo una rápida degradación ambiental durante casi tres décadas causada por el aumento del turismo, la inmigración y la aparición de especies invasoras. En 2007, la Unesco lo incluyó en su lista negra de Patrimonio Mundial Amenazado, avisando de que el archipiélago se estaba encaminando hacia un modelo de desarrollo económico incompatible con la conservación y la sostenibilidad. Por ello, tanto los organismos internacionales como el Gobierno de Ecuador tomaron medidas para conservar intacto el paisaje.

Ante el aviso de la Unesco, se reaccionó a tiempo y las Galápagos siguen siendo un paraíso natural del planeta. Un ejemplo de cómo actuar ante el peligro que supone el impacto del ser humano sobre la naturaleza.