Jane Goodall pide al mundo que no compre marfil
Salvar de la extinción al mayor de los animales terrestres es lo que ansía Jane Goodall con este desesperado llamamiento para lograr que se venda menos marfil disminuyendo la demanda. La estrategia es clara: si no compramos marfil se logrará salvar a los elefantes porque, sencillamente, su caza dejaría de tener sentido.

Un objetivo que, lógicamente, sólo se lograría si la ciudadanía, es decir, si el potencial comprador estuviera suficientemente concienciado, algo que, por desgracia, no ocurre en el mundo real. Aunque también es cierto que, precisamente por ello, se necesitan este tipo de llamamientos, sobre todo cuando vienen de personalidades mundialmente conocidas de gran prestigio, como es el caso de Jane Goodall.

El vehemente llamamiento advierte que de ello depende la supervivencia de los elefantes africanos, ya que sus muertes alimentan el comercio ilegal y acabarán extinguiéndose sin remedio si el posible comprador no se abstiene de adquirir piezas de marfil en cualquiera de sus formas.

China, en el punto de mira

Tras la reciente incautación de 24 toneladas de marfil ilegal en Malasia, Goodall aprovechó para recordar que Tanzania ha perdido la mitad de sus elefantes en los últimos tres años para la indignante frivolidad de abastecer a China con un marfil destinado a hacer adornos. Es más, a juicio de la primatóloga, tanto China como otros países orientales son los mayores responsables de la reciente escalada experimentada por la caza furtiva de estos animales.

Además, el World Wildlife Fund (WWF) advirte en su úlitmo informe sobre la cuestión que los guerrilleros africanos emplean los fondos recaudados a través de este negocio ilícito para financiarse. A este respecto, Goodall apunta que el contrabando de marfil es un negocio floreciente, llegando incluso en maletas diplomáticas, además de implicar a los guardabosques en algunos países.

Las cifras de muertes son escalofriantes, algo lógico si tenemos en cuenta las enormes montañas de marfil que logran incautarse. Ingentes cantidades de elefantes son víctimas de la caza furtiva, muertos por decenas de miles cada año única y exclusivamente por sus colmillos.