Kenia sufre su peor matanza de elefantes en los últimos 20 años
En Kenia, la caza furtiva de elefantes es una auténtica tragedia que no cesa, y si bien las autoridades se incautan constantemente de colmillos de marfil, no suelen ocurrir sucesos como éste, en el que toda una familia de elefantes ha muerto.

En efecto, una familia de 11 elefantes ha sido acribillada, es decir, borrada del mapa a balazos en un visto y no visto, en lo que constituye la mayor matanza de paquidermos acontecida en el país africano en las últimas dos décadas.

En un contexto de muertes continuas, es un tanto irónico que la noticia sea el fin de una manada cuando el verdadero drama que sufre la especie es el constante goteo (chorreo) de elefantes cazados para la obtención de sus colmillos, por los que se pagan auténticas millonadas en el mercado negro.

La situación empeora

Aún así, no puede negarse que estas últimas muertes son impactantes e incluso podrían ir más allá de un hecho aislado y ser un claro síntoma de empeoramiento de la situación: “Nunca perdimos tantos elefantes en una única matanza desde el comienzo de los años ochenta”, dice Patric Omondi, responsable del programa de protección de la especie en el servicio de la fauna keniano (KWS).

Kenia sufre su peor matanza de elefantes en los últimos 20 años
Los cuerpos de la familia que perdió la vida fueron descubiertos este fin de semana en el Parque Nacional de Tsavo, en el sudeste del país, y entre ellos se encontraba un tierno elefante de dos meses. ¿Pero, cómo se llevó a cabo tal masacre? Simplemente, con un numeroso equipo bien equipado, valga la redundancia. Tal y como apuntan las primeras pesquisas, los autores eran un numeroso grupo de cazadores furtivos de no menos de diez miembros, pero poco más se sabe de ellos.