La agricultura es reponsable del 80% de la deforestación tropical
La agricultura es la responsable, aproximadamente, del 80% de la deforestación tropical, según un nuevo informe financiado por los Gobiernos británico y noruego, en el que han colaborado Lexema Consulting y la Universidad de Wageningen de los Países Bajos. EL informe presenta una visión general de los causantes de la deforestación con el objetivo final de informar a los políticos responsables de desarrollar los mecanismos REDD+, un programa internacional para reducir la deforestación. El trabajo se basa en fuentes procedentes de artículos científicos publicados en los informes de los gobiernos para el Banco Mundial y el análisis de datos de la ONU.

La agricultura de subsistencia y el consumo de leña es un impulsor directo de la deforestación, especialmente en África. La situación varía en cada región. Por ejemplo, la ganadería y la agricultura a gran escala son los principales causantes de la deforestación en América Latina, mientras que el desarrollo del aceite de palma, la agricultura intensiva y las plantaciones de pulpa y papel son los principales causantes de la deforestación en Indonesia.

El informe analiza también las causas indirectas, como los precios de los productos básicos, las tendencias demográficas, la corrupción, el mal gobierno, la posesión de la tierra, el consumo y las políticas gubernamentales. Los responsables del estudio señalan que el crecimiento económico basado en la exportación de productos básicos y una creciente demanda de madera y productos agrícolas en la economía globalizada causan de forma indirecta la degradación y desaparición de los bosques y selvas. De un modo u otro, todos estamos implicados.

Así, el futuro es terrible. La presión sobre los bosques continuará mientras el mundo siga globalizado, mientras el consumo crezca, así como la población humana. Cada vez más gente que consume.

Parece que no hay esperanza. Pero sí la hay. Existen estrategias que servirían para desvincular el crecimiento económico de la deforestación, según señala el informe. En primer lugar, una mejor gestión nacional de los bosques, planificando el uso de la tierra y con políticas e incentivos para su conservación. Pero, también, de modo global, hay que reducir el consumo de bienes y servicios.