La Antártida es como un canario en una mina de carbón, advierte la ciencia
Si la Antártida sigue contaminándose no tardará en deteriorarse hasta sucumbir, y si eso ocurre ya podemos ir preparándonos para vivir en un entorno cada vez más dominado por el cambio climático o, por qué no, para subirnos a un cohete sin billete de vuelta. No no exagero porque, en vistas de la que nos esperaría, mudarnos a una casita marciana o al acogedor Plutón podría ser una buena opción, pues las regiones polares son las más vulnerables al calentamiento global y “actúan como una especie de termostato de la Tierra”, advierte un nuevo estudio estadounidense.

Son numerosas y crecientes las amenazas que están esquilmando a la Antártida, como el riesgo por el calentamiento global, la pérdida de hielo marino, el aumento del turismo, la explotación pesquera, petrolífera, de gas, la extracción de minerales, la contaminación y las especies invasoras, advierte el informe.

Pero las advertencias van mucho más allá. Aludiendo a la tradición minera de introducir un canario en la mina para detectar acumulaciones de gas, Mahlon Kennicutt, científico de la Texas A&M University considera que si peligra el sexto continente, todos peligramos. “Muchas personas no se dan cuenta de que la Antártida es un como un canario en una mina de carbón”, dice. Traducido, su mensaje significa que la salud de la Antártida es como un canario en una mina de carbón para el calentamiento del planeta, pues nos advierte de que el problema en realidad es enorme, es decir, global.

Despertar a los gigantes dormidos

¿Qué hacemos, entonces, salimos corriendo de la mina cuando el canario quede tendido en el fondo de la jaula? Los científicos no pueden ser más claritos (y estremecedores) al respecto: “Las regiones polares son las regiones más sensibles de la Tierra al calentamiento global, una respuesta rápida, así que lo que sucede en la Antártida en respuesta a este calentamiento afecta al sistema de la Tierra en muchos aspectos insospechados, que actualmente no entendemos del todo…”. Tan sólo recordemos que, por ejemplo, la Antártida contiene más del 90 por ciento del agua dulce en el mundo encerrada como agua sólida en sus enormes placas de hielo… ¿Qué ocurriría si el planeta se caliente y el hielo se derritiese, si aumentara el nivel del mar de un modo nunca visto en todo el mundo? Mejor no despertar a estos “gigantes dormidos”.

Tal y como concluye el estudio, las actividades humanas que se desarrollan en la Antártida son un gran riesgo para su medio ambiente y para la protección del planeta en su conjunto, por lo que es vital detener el expolio al que se le está sometiendo. Porque, si bien “el Tratado Antártico ha funcionado bien durante los últimos 50 años, pero tenemos que repensar la mejor manera de proteger el continente de una serie de cada vez mayor de amenazas”, dice Kennicutt.