La biodiversidad de los bosques tropicales en peligro
Un trabajo publicado en la revista Nature, dirigido por el profesor de la Universidad James Cook de Australia William Laurance, señala que gran parte de la biodiversidad de los bosques tropicales desaparecerá si no se mejora la conservación de dichas regiones. La mitad de estos bosques tienen difícil mantener su biodiversidad, según el estudio elaborado en el que han colaborado doscientos científicos de todo el mundo.

El estudio ha analizado la evolución durante las últimas tres décadas en sesenta áreas de América, África, Asia y Oceanía. En el trabajo, dirigido por el profesor William Laurance, ha participado también el investigador del Departamento de Biología Animal de la Universitat de Barcelona (UB) Juan Carlos Guix, especializado en el bosque lluvioso atlántico del este de Brasil.

La investigación precisa que las áreas más vulnerables son las más expuestas a los efectos de los colonos ilegales, la caza y la explotación comercial de la madera. En cuanto a los riesgos, puede verse afectada una amplia variedad de especies animales y vegetales.

La políticas de protección no deben ir dirigida solamente a una zona concreta, sino también al entorno, ya que entre los bosques tropicales y los hábitats circundantes existen fuertes vínculos ecológicos. Habría, pues, que ampliar esas zonas de protección. No sólo se debe proteger la reserva natural en sí, sino también, tanto o más, lo que se encuentra a su alrededor.

Así, el 85% de las reservas estudiadas han perdido cobertura forestal en los últimos treinta años, pero solo el 2% registró un aumento del bosque circundante. Se trataría de crear una barrera natural extra que sirviera de protección.

Los expertos están avisando de forma clara de que las áreas actuales no son suficientes para garantizar la preservación de la biodiversidad en las selvas tropicales. Aconsejan aumentar las superficies de los fragmentos forestales más pequeños, conectarlos con otros bosques que también estén aislados mediante la creación de corredores biológicos y reducir interferencias ambientales que amenacen las áreas protegidas. Es un sistema complejo. Hay que protegerlo en su conjunto, no por partes.