La Corte Suprema de EEUU da la razón a Monsanto y sus transgénicos
Los opositores y críticos de los transgénicos, los activistas y agricultores que luchan contra el poder de multinacionales como Monsanto, acaban de recibir un jarro de agua fría. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictaminado (por unanimidad) que un agricultor de Indiana violó la patente de la compañía productora de organismos genéticamente modificados (OMG), en concreto, de una semilla de soja llamada Roundup Ready.

Es algo más que un problema medioambiental. Es un asunto económico (todo lo es, ¿verdad?) y de justicia social. Si un agricultor compra semillas de Monsanto, firma un contrato por el que se compromete a no guardar esas semillas. La razón es que Monsanto no quiere nadie conozca cómo se ha creado esa semilla (algo similar a lo que ocurre en otros campos, como con la tecnología, sector en el que las compañías parecen enfrascadas en una interminable lucha de patentes).

Pero en el caso de la agricultura y Monsanto y otras grandes compañías que crean y venden transgénicos ocurre que hay terribles consecuencias. El sistema es una trampa para el agricultor: ya que se introduce en un costoso ciclo de dependencia de los productos de la compañía. En este caso concreto fue un agricultor llamado Vernon Bowman quien firmó un acuerdo cuando compró la soja Roundup Ready de Monsanto.

Es cierto que, del mismo modo que Monsanto, este agricultor pecó de avaricia y engañó a la compañía para ganar dinero, guardando las semillas de la primera cosecha y cultivando otras más baratas. En resumen, compró semillas de productos básicos para su segunda cosecha con un gran descuento sin pagar a Monsanto.

Especular con alimentos

La Corte Suprema de EEUU da la razón a Monsanto y sus transgénicos
Las semillas que vende Monsanto son resistentes al herbicida glifosato. El agricultor Bowman alegó que una patente se agota y por eso él podía usar productos que había obtenido legalmente. La Justicia, en cambio, ha dictaminado que puede usar las semillas, para plantarlas o para dar de comer a sus animales, pero no mezclarlas con otras semillas sin el permiso de Monsanto.

Dicho de otra forma, si se permite esta práctica, el valor de la patente se desplomaría. Y eso es algo que no puede consentir Monsanto. ¿Estamos hablando de ecología o de economía? ¿Es lícito especular con el valor de lo que, finalmente, se convierte en alimento? Los transgénicos perjudican el medio ambiente, pero aún más perjudican a una economía que quiera ser justa y sostenible.