La cría en cautividad de galápago europeo aumenta su supervivencia de forma espectacular
Los afanados programas de cría en cautividad del galápago europeo (Emys orbicularis) llevados a cabo en España consiguen un 70 por ciento de supervivencia de los ejemplares jóvenes de esta especie amenazada. Sin duda, todo un éxito, sobre todo teniendo en cuenta que en la naturaleza tan sólo sobreviven un 10 por ciento, según el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA).

Básicamente, la labor que hace GREFA es capturar hembras ovadas que encuentra en su medio natural para que pongan huevos en unas instalaciones especiales, dejándolas luego en el mismo lugar. Eso sí, el favorcito que le hacen a la tortuga de criarle a los pequeños y devolverlos al medio natural un año después, habiendo hecho ya casi la mili, también se lo brindan al ecosistema, pues la especie enriquece la biodiversidad.

Concretamente, las crías se mantienen en el centro hasta que duplican su tamaño y sean más competitivos, es decir, menos vulnerables a la depredación, algo que se logra evitando que entren en un periodo de hibernación. Igualmente, estos exitosos programas ayudan a que los huevos sean viables y no acaben malográndose. GREFA ofrece esta grandísima ayuda a la especie en la Comunidad de Madrid y que también se lleva a cabo en otras autonomías, como Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia.

El galápago europeo es una tortuga casi completamente acuática de la familia Emydidae que habita en el centro y sur de Europa, Asia Occidental, así como en la zona mediterránea de África. Su longitud varía entre los 12 y 38 centímetros y su caparazón es marrón con manchas verdosas y amarillentas. Actualmente, los programas de cría son claves para la supervivencia de la especie en la Península Ibérica, donde las poblaciones están disminuyendo de forma alarmante, de acuerdo con un estudio del Grupo Ecoloxia Evolutiva.