La deforestación daña incluso a los microbios
Un equipo internacional liderado por Klaus Nüsslein, de la Universidad de Massachusetts Amherst, Estados Unidos, ha analizado los microbios que viven en el suelo de la selva y ha descubierto que, cuando existe deforestación, muchos de estos microbios que viven en el suelo y que son responsables del buen funcionamiento del ecosistema, desaparecen.

Cuando un bosque se transforma en tierra agrícola, las comunidades bacterianas son muy diferentes a las de los suelos forestales. Esta pérdida microbiana tiene graves perjuicios para el ecosistema, ya que la combinación de especies forestales perdidas y la homogeneización de las comunidades de pastos señalan que ese ecosistema será menos capaz de soportar un estrés adicional del ambiente externo.

El equipo científico estudió una granja durante cuatro años, una zona donde los agricultores impulsan la agricultura en la selva virgen en el estado brasileño de Rondonia, convirtiendo la selva en suelo para usos agrícolas.

Investigaciones anteriores ya habían señalado que las bacterias del suelo se diversificaron tras la conversión del bosque en pastizales. La nueva investigación demuestra que los cambios en la biodiversidad microbiana se producen en grandes extensiones de terreno.

El proceso lleva a una pérdida de diferentes comunidades de bacterias como resultado de una homogeneización biótica y la pérdida neta de la diversidad en general. En una palabra, menos tipos de bacterias y microbios y una pérdida de variación genética en estos microorganismos.

La selva deforestada es difícilmente recuperable

Hace mucho tiempo que es bien conocido que la conversión de la selva del Amazonas en tierra para la agricultura produce una pérdida de biodiversidad tanto en flora como en fauna. Pero, ahora, se sabe que también las comunidades microbianas son importantes para el ecosistema y también sufren pérdidas significativas.

La Amazonia representa la mitad de la selva tropical del mundo y allí viven un tercio de las especies del planeta. Pero también tiene una de las tasas más altas de deforestación, a pesar de las medidas tomadas por el Gobierno de Brasil y otros países cercanos para luchar contra este problema. Si como parece, algunas bacterias desaparecen, la recuperación de la selva se hace cada vez más difícil.