La Gran Barrera de coral sufre su mayor declive: más de la mitad ya ha desaparecido
La Gran Barrera de Coral de Australia está menguando a pasos agigantados desde las últimas tres décadas. Este rico ecosistema, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981, está sufriendo un declive que asusta, pues ha pedido más de la mitad de sus corales en los últimos 27 años, advierte un nuevo estudio publicado hoy.

Investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS, siglas en inglés) concluyen que la destrucción está siendo provocada en un 48 por ciento por las fuertes tormentas y en un 42 por ciento por las denominadas coronas de espinas (Acanthaster planci), cuya presencia resulta letal para el ecosistema.

La decoloración de los corales a consecuencia del estrés provocado por los cambios ambientales es otro de sus grandes enemigos, cuya suma están acabando con este colosal tesoro marino, que necesitaría entre una y dos décadas para salvarse de un inminente peligro de extinción.

Una de las medidas que el estudio propone para detener su caída y empezar a revertir la dinámica destructiva pasa por la erradicación de las coronas de espinas, pues las tormentas no pueden detenerse, sugieren. Aún así, la sola eliminación de las coronas de espinas contribuiría a una recuperación en tan sólo un 0,89 por ciento anual.

Los científicos creen que acabar con éstas permitiría al ecosistema tener más fuerzas para afrontar retos inesquivables, como el aumento de la temperatura del agua o la acidificación de los océanos por el cambio climático. Sus conclusiones se han basado en los resultados obtenidos tras la aplicación del programa de monitoreo de arrecifes más completo que existe.

De no actuarse, el estudio prevé que la Gran Barrera perderá de nuevo la mitad de su actual biodiversidad para 2022. Actualmente, todavía pueden encontrarse en ella alrededor de 400 tipos de coral, 1.500 especies de peces y 4.000 variedades de moluscos, cuyo futuro ahora depende, en gran medida, de nosotros.