La increíble historia de Kobi, un chimpancé huérfano
Kobi nació en 1972 en el este del antiguo Zaire, ahora República Democrática del Congo. En 1985, la revista National Geographic publicó un reportaje en el que contaba su historia. El fotógrafo Robert Caputo encontró al bebé Kobi, que iba a ser vendido en el arcén de una carretera. Los cazadores furtivos habían matado a su madre, pero no podían vender al bebé como mascota porque era demasiado pequeño para comer.

Tenía aproximadamente un mes de edad. El fotógrafo relata que, si ellos no lo compraban, moriría. Lo alimentaron con leche y le buscaron un nombre: Kobi. El precio que pagaron: una manta del ejército, alimentos y un paquete de cigarrillos. En Nairobi, lograron ponerse en contacto con Jane Goodall.

Goodal, entonces, se hizo cargo de Kobi y lo integró en la familia de la reserva. Pero, ¿qué se podía hacer con Kobi a largo plazo? Goodall quería reintegrarlo al medio natural junto a un grupo de chimpancés que vivía en Gambia, pero el programa de rehabilitación no había tenido éxito. Corría mucho peligro: los propios chimpancés de la manada podían matarlo.

En 1970, el matrimonio Fritz creó la Primate Foundation of Arizona (PFA), uno de los primeros centros de acogida oficiales para chimpancés sin ánimo de lucro de Estados Unidos. Kobi llegó al centro a finales de 1972. Vivía en la casa de campo con los Fritz, Paul y Jo, vistiendo camisas, bebiendo refrescos y durmiendo en un sofá. Tenía pavor a los otros chimpancés.

La increíble historia de Kobi, un chimpancé huérfano
En 1973, la PFA se trasladó a una antigua central hidroeléctrica en Arizona, un lugar rodeado de un desierto rocoso y cactus. Un lugar único para acoger una colonia de chimpancés.

Investigación médica

La población de chimpancés creció y los Fritz no podían costear el gasto que suponía cuidar a los animales. Se vieron obligados a recurrir a programas de investigación biomédica a mediados de los años ochenta del siglo XX. Algunos chimpancés fueron utilizados para probar vacunas contra la hepatitis. También ayudaron en la investigación contra el sida. En ese tiempo, Kobi engendró diez hijos.

En 2006, la PFA cerró y los chimpancés fueron trasladados a un centro de investigación sobre el cáncer, el MD Anderson Cancer Center’s Keeling Center for Comparative Medicine and Research, en Bastrop, Texas. Entre 2007 y 2010, Kobi y otros setenta chimpancés vivieron con otros más de cien chimpancés en el centro de investigación médica. Vivían en grupos sociales más grandes y tenían más espacio para vivir, más oportunidades para jugar y para la interacción social.

En 2013, el centro ha anunciado que reducirá su programa de investigación, retirando 300 de los 350 chimpancés que actualmente posee. A Kobi, de 41 años, le ha llegado la hora de la jubilación.