La Interpol detiene a 40 traficantes de especies en peligro de extinción y abundante material
La Interpol ha tenido éxito con su operación Prey, que ha finalizado con un decomiso importante de pieles de tigre, cuernos de rinocerontes o marfil, entre otros restos de animales en peligro de extinción. Además, se detuvo a 40 personas que se dedicaban a comerciar con el material incautado, dentro de su plan para combatir la delincuencia orientada al tráfico de especies amenazadas.

Gracias a la operación Prey, una actuación desarrollada de forma simuntánea en Bután, China, India y Nepal, también se decomisaron caballitos de mar o plantas protegidas pertenecientes a especies de orquídeas y cactáceas.

La Interpol contó con la colaboración de aduaneros, agencias medioambientales, de salud, de inmigración o, entre otros, autoridades fiscales, con el objetivo principal de controlar la caza de felinos, dentro del programa Predador, que pretende aunar fuerzas (agencias medioambientales, policía y aduana) en distintos países asiáticos para ayudar en la conservación del tigre. Sin embargo, acabaron encontrándose todo tipo de objetos, pertenecientes a distintos animales.

Tal y como explica David Higgins, coordinador de la operación, “los objetos recuperados muestran que los criminales tienen en su punto de mira cualquier animal y planta que pueda reportar beneficios a expensas de nuestro medio ambiente y, en el caso de las especies en peligro, del futuro de éstas”.

El proyecto Predador fue creado por la Interpol, pero a su vez pertenece a la Iniciativa Global del Tigre, que lucha para la conservación de los tigres a través de representantes de los países asiáticos que constituyen su hábita. Este proyecto cuenta con la colaboración de pesos pesados en el conservacionismo internacional de los grandes felinos, como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el departamento británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA), el Banco Mundial y la Smithsonian Institution.