La Pardela cenicienta se asienta en las Islas Atlánticas
Bien está que unas joyas de la naturaleza, como son las Islas Atlánticas, acojan a un tesoro de la biodiversiad, como es la Pardela cenicienta, un ave amenazada que podría encontrar en las islas un refugio seguro que salvara a la especie.

La llegada de la Pardela no ha sido casual, sino fruto de un gran trabajo llevado a cabo por técnicos de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, cuyos distintos programas de apoyo a las especies amenazadas han tenido un éxito increíble con este ave. Así, gracias a los mismos, ha ocurrido el milagro tan esperado, pues esta especie parecida a los pequeños albatros se ha asentado en las Islas Atlánticas de forma definitiva.

En la práctica, el asentamiento se concreta en la constatación de la actividad durante más de tres años de una colonia de cría de pardela procedente de Monteagudo, la mayor de las islas Cíes. De este modo, si bien hubo algunas nidificaciones infructuosas en años anteriores, sólo ahora el parque nacional de las Islas Atlánticas forma parte de la pequeñísima lista de lugares de la costa atlántica europea donde nidifica este ave.

El éxito es todavía mayor si consideramos que las pardelas no suelen nidificar en lugares nuevos, prefiriendo hacerlo en zonas de cría. Además, los expertos consideran que su establecimiento en las Islas Atlánticas supone un impulso importante para la preservación de la especie.

De entre los distintos programas de conservación, destaca el peculiar proyecto de investigación Ferramenta, cuya novedad es buscar la conservación de poblaciones amenazadas de pardela y paíño europeo intentando en averiguar si existe algún rasgo especial que caracterice a los ejemplares que se arriesgan a crear colonias en lugares nuevos. Lógicamente, encontrar esas características, si es que las hubiera, sería un gran paso para multiplicar los asentamientos.