La proliferación del cerdo vietnamita acabará con el jabalí
Si las cosas no cambian, el jabalí autóctono tiene los días contados en España, advierte Andrés Gutiérrez, presidente de la Real Federación Española de Caza. Su principal enemigo, -además del gremio que representa el susodicho-, es el cerdo vietnamita, cuyo abandono tras ser adquirido como mascota está provocando su proliferación en el campo, compartiendo hábitat con el jabalí y con otros animales cuya supervivencia también podría comprometer.

Guitiérrez estima que en dos décadas se podría extinguir el jabalí de los campos españoles, pero también es cierto que serían necesarios estudios que sirvieran tanto para determinar esos plazos de forma rigurosa como para proponer y establecer medidas de distinto tipo con la ayuda de personal lo suficientemente especializado.

Lógicamente, los cazadores quieren acabar con estos cerdos a tiro limpio, algo que, por otra parte, ya está haciéndose, poniendo la guinda a la trágica situación a la que se ven abocados estos animales.

Mascotas abandonadas

Fue sonada la decisión de George Clooney de compartir su vida con un cerdo vietnamita, una mascota a la que quería a rabiar, y también otros muchos famosos lo eligieron como mascota. Una moda que finalmente está provocando estos problemas ambientales. Su abandono cuando empiezan a crecer -las crías pesan unos 3 kilos pero alcanza los 100-, una práctica ilegal que también resulta dura tanto para el animal, pues no todos logran sobrevivir.

La proliferación del cerdo vietnamita acabará con el jabalí
“Tenemos el síndrome del Walt Disney y pensamos que echándoles de comer somos buenos con los animales”, critica Gutiérrez, quien ha pedido una legislación “seria y contundente para erradicarlos”.

¿Pero, es esta la solución, la sensibilidad adecuada? Entre la caza -siempre cruel- y la alimentación espontánea -peligrosa pero también solidaria- hay una alternativa inteligente que pasa por concienciar a la población y con dar una salida respetuosa a los animales. ¿Imposible por falta de financiación? No sólo es cuestión de dinero, sino de cultura.