La selva amazónica crea su propia lluvia
Ya quisieran los agricultores y jardineros que las plantas crearan su propia lluvia, pero mucho me temo que va a ser que no. Lo que sí ocurre en la sufrida Amazonia, curioso fenómeno, es que su selva es capaz de generarla. Según afirma un nuevo estudio, el milagro lo producen grandes concentraciones de partículas microscópicas ricas en potasio arrojadas a la atmósfera por árboles y hongos.

Estos aerosoles naturales serían los responsables de la mayor parte de la lluvia de la región, pero no sólo de eso, porque también ellos consiguen enfriar la superficie del planeta mediante la dispersión de la luz solar, enviándola de vuelta al espacio.

En concreto, el estudio realizado in situ por el Instituto Max Planck de Química en Mainz, Alemania explica que las partículas mencionadas son muy distintas entre sí, pudiendo ser desde orgánicas hasta constituidas por polvo mineral u hollín o incluso gotitas sulfurosas procedentes de los volcanes.

La ciencia ya sabía que estas partículas (aerosoles orgánicos secundarios) podían propiciar la lluvia, pero sigue siendo un gran enigma conocer cómo éstas consiguen aumentar su importancia, pues la lluvia se produce tras haberse estimulado su crecimiento. De acuerdo con este estudio, la respuesta estaría en el mismo ecosistema forestal. Es decir, el bosque o selva sería la causa de su crecimiento y de que acaben generando las precipitaciones.

Así, las mismas partículas actuarían como semillas que, en el invernadero de la selva, se convierten en una niebla rica en partículas de materia orgánica. Tal y como explican los científicos sobre su estudio, “la relación entre las emisiones de partículas biogénicas y las propiedades de las nubes en el hábitat de la selva tropical parece mucho más fuerte y directa de lo que se suponía”. Estos hallazgos podrían ayudar a comprender la formación de estos aerosoles orgánicos secundarios en otras partes del mundo, manifiestan los autores del estudio, publicado en la revista Science.