La UE no permitirá comerciar con madera ilegal
Europa no quiere madera ilegal. Por ello, ha legislado para que la entrada de madera talada de forma ilegal quede prohibida de forma expresa. De este modo, no se podrá comercializar con madera ilegal en ninguno los Estados miembros de la Unión Europea. Una forma de luchar contra la deforestación producida en otras partes del planeta.

La nueva legislación de la Unión Europea se aplicará a los productos madereros importados y, también, a los producidos en el seno de la propia Unión Europea. Los productos vigilados son el papel, la pulpa con la que se elabora, la madera sólida y la de solería. En definitiva, cualquier producto forestal.

A partir de ahora, la empresa que quiera importar o producir madera en los países de la Unión Europea tendrá que aplicar el principio de diligencia debida. En otras palabras, debe garantizar que la madera con la que comercian es legal. La nueva ley obliga a promover un ejercicio de gestión de riesgo, una forma de evaluar las posibilidades de que estén introduciendo madera o productos madereros ilegales.

Las compañías que operen con madera en Europa deberán facilitar información con el objetivo de describir la madera y sus productos derivados, así como el país de origen, información sobre el cumplimiento de la normativa nacional, cantidad talada e importada o detalles del proveedor.

La UE no permitirá comerciar con madera ilegal
Si esta información básica hace sospechar de un riesgo de madera ilegal en la cadena de suministro, la empresa deberá pedir información adicional o, directamente, verificar al proveedor para garantizar que no se introduce madera ilegal en la Unión Europea.

Acuerdos con los principales países exportadores

La Unión Europea ha firmado acuerdos de cooperación con diversos países como Camerún, la República Centroafricana, Congo, Liberia, Ghana e Indonesia, seis de los principales productores de madera. La madera y los productos madereros que cuenten con la licencia FLEGT o el permiso CITES cumplen la normativa comunitaria y son susceptibles de ser importados.

La tala ilegal de madera daña la economía y el medio ambiente de los países donde se practica. Además, es socialmente injusta y acaba con los recursos naturales de los países. Se contribuye a la deforestación y aumentan las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Las poblaciones locales se quedarán en un futuro no muy lejano sin un medio de vida si no se detiene tal práctica.