Las abejas distinguen entre las pinturas de Monet y Picasso
Por muy obreras que sean las abejas, no siempre liban las flores a piñón fijo, mecánicamente, ciegas al resto del mundo. Muy al contrario, son animales capaces de distinguir un Monet de un Picasso, revelándose como unas estudiantes aventajadas en el aprendizaje visual y la capacidad de discriminación que va más allá de los simples colores, formas y patrones.

Este increíble hallazgo ha sido fruto de una curiosa e interesante investigación australiano-portuguesa que ha puesto a prueba el talento de las abejas como críticas de arte. A tanto no llegaron, finalmente, pero sí demostraron un procesamiento de la información visual compleja. Según el estudio, publicado en la revista Journal of Comparative Physiology, los ejemplares utilizados en la investigación pudieron distinguir escenas de paisajes, tipos de flores e incluso diferentes caras de seres humanos.

De ello es fácil deducir que una abeja puede quedarse con nuestro careto, así que, por la cuenta que nos trae, habrá que intentar caerles bien desde el minuto uno. Además, fuera bromas, el experimento encontró que su capacidad de procesar la información visual es comparable en muchos aspectos a la de los vertebrados.

Judith Reinhard, directora del estudio, dijo que las abejas (Apis mellifera) son auténticos portentos en procesar la información visual compleja, a pesar del pequeñísimo tamaño de su cerebro, y también de su cuerpo.

¿Impresionismo o cubismo?

Reinhard y su equipo se fueron animando durante la investigación, pues las abejas superaban sus pruebas sin problemas, y el optimismo se desbordó por completo cuando les presentaron imágenes complejas que los humanos distinguen sobre la base del estilo artístico. Las muy pillinas pudieron con todo: también disinguieron entre el impresionismo de Monet y el cubismo picasiano.

“Hemos sido capaces de demostrar que las abejas aprendido a discriminar simultáneamente entre cinco cuadros diferentes de Picasso y Monet que no se podían diferenciar por elementos que impidieran obtener evidencias, descartando luminosidad, color, o la información de frecuencia espacial”, dijo Reinard. Es más, cuando se les presentan nuevas pinturas del mismo estilo, las abejas demostraron capacidad para generalizar. Ello sugiere que pueden diferenciar un Monet de un Picasso.

¿Pero, qué efectos prácticos se deducen o incluso se infieren de este habilidad? Son capaces de llevar a cabo procesos de aprendizaje a partir de la extracción de distinta información vidual, en este caso la propia de cada estilo. Hablamos, por lo tanto, de estar preparados para la supervivencia más elemental.

Y ahora viene la conclusión bomba, una de esas que tanto me gustan porque nos acercan a los demás animales, porque nos igualan sin rebajarnos, en realidad: “Nuestro estudio sugiere que la discriminación de los estilos artísticos no es una función cognitiva superior exclusiva de los seres humanos, sino una simple capacidad de los animales -desde los insectos hasta los humanos- para extraer y clasificar las características visuales de imágenes complejas”, concluye Reinhard. Inevitablemente, en este punto se unen inteligencia y respeto animal.