Las abejas hacen posible la convivencia entre humanos y elefantes
Los elefantes temen especialmente a algunos animales pequeños. No, no nos referimos a los ratones, sino a las abejas, insectos benéficos para mantener la biodiversidad que también se han revelado como claves para lograr una convivencia pacífica entre elefantes y personas.

Las experiencias llevadas a cabo hasta ahora han sido exitosas. En distintos lugares donde los agricultores han de soportar su presencia, sobre todo en África o la India, desde hace unos años se vienen colocando panales de forma experimental.

Su zumbido ahuyenta a toda la manada

El objetivo es evitar que se produzcan destrozos que echen a perder las cosechas, envenenamientos de elefantes e incluso muertes de personas en enfrentamientos.

La situación era similar a la que se da de forma habitual con los lobos que merodean las granjas, y también en estos casos se han encontrado alternativas curiosas que evitan su muerte. Tal y como vimos en un post anterior, la granja ecológica Casa Grande de Xanceda logró excelentes resultados recurriendo a los burros.

Las abejas hacen posible la convivencia entre humanos y elefantes
Si sus rebuznos alertaban de la llegada de los depredadores, también en este caso las abejas consiguen grandes resultados simplemente con su zumbido.

La ONG Silent Heroes Foundation es una de las organizaciones más comprometidas con este proyecto. Su experimento en Tanzania lleva un año aplicándose en una granja situada al sudeste del parque nacional de Serengeti. En este caso, se cuelgan panales en los árboles o en postes alrededor de los campos, a unos diez metros de distancia de los mismos.

Cuando los elefantes escuchan a los insectos dan media vuelta. Curiosamente, siempre es uno el que emite un sonido con su trompa. Es este sonido único de alerta el que les hace poner patas en polvorosa para evitar que les piquen. No en vano, sus picaduras les resultan muy dolorosas y cuando un elefante recuerda un suceso anterior de picaduras no quiere volver a sufrirlo y avisa a la manada, explican los expertos. La fuga está garantizada y, con ello, su supervivencia.