Las aves carroñeras tienen más alimento en África
La transformación experimentada por el paisaje europeo afecta cada vez más al modo de vida de las aves carroñeras. Es lo que señala una investigación elaborada en la Estación Biológica de Doñana por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Los alimoches (Neophron percnopterus) y los milanos negros (Milvus migrans) adoptan una distribución más dispersa cuando hibernan en África, mientras que se concentran en un lugar cuando se hallan en las áreas de cría de Europa debido a la falta de alimento, lo que pone en riesgo su supervivencia.

Según el estudio, este cambio se debe, sobre todo, al declive de la ganadería extensiva en Europa, donde la mayor parte de las carroñas se depositan en muladares por normativa sanitaria. Por el contrario, en el Sahel africano, las economías rurales, la diversidad de especies que componen los rebaños y las irrupciones de langostas suponen fuentes de alimento más variadas y dispersas, por lo que las aves se distribuyen de manera más homogénea, al tiempo que diversifican sus dietas.

En África, ambas especies han demostrado tener una dieta mucho más variada, ha explicado una de las científicas responsables del trabajo en la Estación Biológica de Doñana del CSIC, Ainara Cortés-Avizanda. La transformación del paisaje que está teniendo lugar en Europa está afectando a la disponibilidad de recursos alimenticios para este tipo de aves.

En la actualidad, nos encontramos con un escenario en el que poblaciones de una misma especie desarrollan su ciclo vital anual en ambientes ecológicos dispares y con muy distinto grado de presión humana. La pregunta que surge es: qué repercusiones tendrá esta situación sobre el futuro de las aves que pasan su vida en los dos continentes.

Los resultados del estudio han sido publicados en la revista PLoS ONE. Se han elaborado a partir de observaciones sistemáticas en las dos regiones de estudio. En Europa, la probabilidad de detectar alimoches y milanos aumenta solamente en zonas con fuentes de alimento, como vertederos y muladares. En cambio, en África este patrón no se detecta y ambas especies se distribuyen de manera más homogénea.

En Europa, además, las dietas de ambas especies se solapan y son menos variadas que en África. El hecho de que los individuos de ambas especies se concentren y compartan las mismas fuentes de alimento junto con otras seis especies diferentes de aves en Europa provoca que la competencia trófica sea mucho mayor y puede afectar a la viabilidad de las poblaciones.