Las gaviotas emigran a las ciudades de interior por el declive de la industria pesquera
No es lo mismo anidar entre las rocas de un acantilado que en el alerón de un edificio, ni tiene punto de comparación comer pescadito fresco a conformarse con un trozo de rosquilla tirado en la acera. Tampoco huele igual el agua del mar que un océano de asfalto, no hay ni punto de comparación, pero hay que adaptarse, es lo que les toca a las gaviotas en Reino Unido, que han tenido que mudarse a las ciudades de interior a consecuencia del colapso de la industria pesquera.

La crisis de dicha industria ha obligado a de esta especie en extinción, cuyo número ha descendido a menos de la mitad en los últimos 40 años, a emigrar a los pueblos y urbes de interior más cercanos a la costa. En todo caso, este aumento urbano no compensa el tremendo declive que sufren las siete especies de gaviotas que hay en archipiélago.

Así, su número ha aumentado de forma significativa tierra adentro, si bien sigue siendo una especie amenazada, que ahora, además, empieza a enfrentarse a los problemas de convivencia que generan sus hábitos carroñeros.

El espacio urbano les ofrece gran variedad y cantidad de alimentos en forma de basura y trozos de comida que caen al suelo, pero no sólo eso, porque ellas se sirven solas, llegando a atacar a la gente. Algo que, lógicamente, trae serios problemas, y reacciones que incluso plantean emprenderlas a tiros con ellas.

Desde la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) se explica, y recuerda, que existen métodos civilizados y respetuosos para controlar la población sin tener que cargarse a estas aves, que están pasándolas canutas por el cambio climático y por la falta de alimento en el mar, dos motivos de los que nosotros somos responsables.