Las medusas del Mar Menor, contaminadas con metales pesados
Protegernos de las medusas cuando nos damos un baño en el mar es importante, pero no lo es menos que ellas también hagan lo propio con nosotros. Quizá no todas las especies, pues algunas proliferan de forma desmedida, lo cual no deja de ser también un desequilibrio en el que el ser humano tiene mucho que ver.

Sea como fuere, en este post nos centramos en un problema del que no pueden zafarse, pues lo sufren simplemente por encontrarse en su hábitat. Así es cuando su organismo se poluciona a consecuencia de los metales pesados.

Las medusas, un bioindicador

A falta de sabe si los suelos y el mismo agua de la laguna costera del Mar menor están también contaminados por lo pronto se conoce la concentración de metales pesados que sufren las medusas de este enclave.

De acuerdo con una tesis que estudia los sedimentos en distintos puntos de este mar, llevada a cabo por Ana Muñoz, bióloga de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), la causa son los residuos mineros que llegaron desde el siglo XIV hasta finales del XIX procedentes de la sierra minera de Cartagena y La Unión.

Las medusas del Mar Menor, contaminadas con metales pesados
Anteriormente, también se le dio a la zona un uso minero, concretamente desde el siglo VII antes de Cristo, coincidiendo con la época de los fenicios. Ha sido, por lo tanto, la suma de estos factores lo que explica esta acumulación de distintos metales.

A ello se le suman otras fuentes de polución actuales, provocando un deterioro del ecosistema. Entre otras, los vertidos de compuestos orgánicos, así como restos de productos químicos agrícolas, en especial pesticidas y fertilizantes.

Muñoz ha analizado las dos especies más comunes de medusas de la zona -“Cotylorhiza tuberculata”, conocida como “huevo frito” y “Rhizostoma pulmo”-, encontrando altos niveles de plomo, hierro, zinc, arsénico y estaño, de alrededor de 50 partes por millón.

Recordemos, por último, que el hecho de que las medusas estén contaminadas es un preocupante signo de mala salud del ecosistema, ya que las medusas son unos buenos biomonitores que nos alertan del estado de las aguas, flora y fauna en general.