Las moas gigantes se extinguieron por la caza
Sobre el motivo de la extinción de las moas gigantes ya no hay ni la menor sombra de duda: fueron los humanos quienes borraron a esta especie prehistórica de la faz de la Tierra. Así es como ocurrió, al menos, para el equipo internacional de científicos que han participado en la investigación que pretende dilucidar, de una vez por todas, cuál fue la causa de la desaparición de estos pájaros extintos hace alrededor de cinco siglos.

El análisis de huesos procedentes de yacimientos arqueológicos ha demostrado que la llegada del ser humano a Nueva Zelanda supuso el exterminio de las moas gigantes. Por lo tanto, se descarta la posibilidad de que acabara con ellas el cambio climático, que casualmente dejaba sentir sus efectos por aquel entonces, coincidiendo con la colonización humana. También se descarta cualquier otra transformación ambiental como causa de su desaparición.

El trabajo, publicado en la revista Quaternary Science Reviews, muestra que la población de la moa gigante se mantuvo estable durante los últimos 40.000 años hasta la irrupción del hombre en Nueva Zelanda, allá por el año 1500.

La desaparición de estos animales, unas de las mayores aves que existieron, se produjo en menos de 100 años, y hasta entonces, siempre según el estudio, conseguía mitigar los efectos del cambio climático de una u otra manera.

Los moas gigantes podían alcanzar casi 4 metros y tener un peso de 400 kilogramos, vivían en pequeños grupos familiares, se alimentaban de hojas, no volaban y, por suerte, tampoco tenían depredadores naturales. Hasta que llegó el ser humano, cuya llegada cayó sobre la especie como un auténtico meteorito: “La abrumadora evidencia sugiere que la extinción de moa se produjo debido a la caza excesiva y la destrucción del hábitat, en un momento de relativa estabilidad climática”,concluye el estudio.