Las truchas se extinguirán antes de que acabe el siglo
Quizá se conserven en los criaderos, pero, en estado natural, las truchas, a este ritmo, desaparecerán. Así lo predice un estudio elaborado en España. Las principales causas son el cambio climático, la sobrepesca, la repoblación de los ríos con otras especies y la extracción de agua para regar cultivos.

La trucha es una especie muy sensible a los cambios en su entorno. Esto era ya conocido. Pero este nuevo estudio vaticina el peor de los escenarios. La población de la trucha se habrá reducido hasta la mitad de la que hay ahora en 2040 y habrá desaparecido prácticamente de los ríos de la Península Ibérica en 2100.

La familia de los salmónidos son especialmente sensibles al calentamiento global, ya que necesitan aguas frescas para sobrevivir. Así, se analizó la progresión de las temperaturas del agua de los ríos en el hábitat de la trucha común (Salmo trutta) en la Península Ibérica. Los datos son alarmantes: la trucha habrá prácticamente desaparecido antes del año 2100, según el estudio elaborado por científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

La investigadora y autora del trabajo sobre las consecuencias de las variaciones de temperatura sobre las poblaciones de truchas, Ana Almodóvar, explica que el animal tiene unos márgenes fisiológicos muy estrechos para vivir, por lo que es un buen indicador del estado de los tramos altos de nuestros ríos.

Los científicos analizaron el registro de temperatura de Navarra entre 1975 y 2007 y observaron una clara tendencia al alza y una pronunciada subida sobre 1986, según señala Almodóvar. También monitorizaron la población de truchas en doce ríos de la cuenca del Ebro y comprobaron que el calentamiento estaba asociado a una disminución en las poblaciones de este pez. Las medidas son muy exactas y el registro de temperaturas abarca una serie temporal muy larga, ha apuntado la bióloga.

Incluso en el mejor de los escenarios, que considera un cambio climático más leve, la situación de la trucha es desastrosa: perderá la mitad de su hábitat en 2040 y prácticamente se habrá extinguido en 2100. Los resultados son extrapolables a otras regiones, tanto ibéricas como mediterráneas, como las penínsulas Itálica, Balcánica o Anatólica. La región del Mediterráneo es una zona muy vulnerable a las variaciones climáticas y a la disminución de la disponibilidad de agua.