Las ventajas de una escuela en medio de la naturaleza
Bosquescuela es una de los colegios que propone un modelo educativo pensado para la formación de niños desde los tres a los seis años (lo que es segundo ciclo de Educación Infantil en España) a través de actividades que se desarrollan en el bosque, en el campo o en la playa.

El modelo de Bosquescuela se basa en la experiencia de las escuelas infantiles al aire libre que se desarrollan con éxito en el centro y el norte de Europa, Estados Unidos y Asia. La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente colabora en este proyecto.

Philip Bruchner es el promotor de Bosquescuela. Según explica, la idea es que la naturaleza se convierta en el aula, que los niños estén todo el año al aire libre y que la mayor parte del material didáctico provenga del entorno.

Algunas de estas escuelas disponen de un edificio, de una sede física. Sin embargo, realizan al aire libre entre un 70 y un 90% de sus actividades. En otros casos, las escuelas están integradas en el ambiente, donde tienen distintas áreas de estancia y aprendizaje según la época del año, el clima o los intereses de los niños. Cada vez más centros educativos integran su proyecto en un entorno natural y social. No sólo en el bosque o en el campo, sino también en explotaciones agrícolas, en granjas, museos de la naturaleza y el medio ambiente, etc. También se pueden transformar patios en huertos, jardines, etc.

Educar al aire libre puede tener ventajas para los alumnos. Hay algunos estudios pedagógicos que señalan que los niños, al llegar a Primaria, tienen más creatividad y fantasía, hacen sus deberes de forma más independiente, siguen mejor las clases y se expresan de forma más precisa si han sido educados en un entorno natural.

Beneficios para la salud

Además, los niños que juegan y aprenden en un entorno natural con regularidad tienen un sistema inmunitario más fuerte y, por tanto, caen enfermos con menor frecuencia; presentan menos problemas de obesidad, asma y alergias; desarrollan mejor sus habilidades motoras, de equilibrio, agilidad y coordinación; mejoran su capacidad de razonamiento, observación, atención y concentración; despliegan una actividad más creativa; son más autónomos y capaces de mantener una autodisciplina; tienen más habilidades sociales; expresan sentimientos de cuidado, empatía, amor y unidad con el mundo y en defensa del medio ambiente, etc.

Los niños en espacios cerrados parecen más seguros, pero, en realidad, se les impone un modo de vida que no es saludable.