Los árboles más viejos del planeta
El pino longevo (Pinus longaeva) es la especie de árbol más longeva del planeta. Crece en las montañas del sudoeste de Estados Unidos, en bosques aislados de regiones montañosas y áridas. Los más viejos se encuentran en un parque llamado Ancient Bristlecone Pine Forest en las Montañas Blancas de California.

Un ejemplar de la especie, conocido como Matusalén, es considerado el organismo no clonado más antiguo de la Tierra. Su situación exacta es un secreto para evitar actos vandálicos. Sólo se sabe que está en las montañas al este de Nevada, en Estados Unidos. En 1964, un estudiante cortó otro ejemplar mítico llamado Prometeo para propósitos de investigación, nacido, aproximadamente, en el año 3037 antes de Cristo.

Esta especie tiene una gran capacidad para sobrevivir en duras condiciones ambientales. Tienen una esperanza de vida de más de 5.000 años. Crecen en laderas montañosas de elevada altitud, donde el viento sopla constantemente y las temperaturas descienden a temperaturas bajo cero. El suelo es seco, ya que reciben menos de 300 mm de lluvia al año. Debido a estas condiciones extremas, los árboles crecen muy lentamente. Las agujas (hojas) de los árboles, crecen en racimos de cinco y pueden permanecer verdes durante cuarenta años.

La madera de Pinus longaeva es densa y resinosa, de modo que puede resistir el ataque de insectos, hongos y otras plagas. La durabilidad del bosque también ayuda a que este árbol viva durante miles de años. Incluso cuando se mueren, las raíces y el tronco continúan durante siglos sin sufrir podredumbre. Son trozos de madera muerta y seca que resisten de pie.

Extrañas formas moldeadas por el viento

Los árboles más viejos del planeta
Al aguantar tanto tiempo sin pudrirse, la erosión producida por el viento, la lluvia y las heladas, moldean los árboles como si fueran piedras. La naturaleza crea esculturas con extrañas formas que atraen a curiosos, especialmente a fotógrafos, pintores y otros artistas plásticos.