Los arrozales de Extremadura son beneficiosos para los patos
Acciones del ser humano afectan a la naturaleza. Para mal, en la mayoría de los casos. Pero, a veces, para bien. Cuatro nuevos embalses creados en la cuenca del río Guadiana en los años noventa del siglo pasado para cultivar arroz han hecho un efecto llamada para algunas especies de patos, que han aumentado sus poblaciones durante el invierno en la zona. Por ello, investigadores de la Universidad de Extremadura proponen que Vegas Altas del Guadiana se convierta en una nueva Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Muchas poblaciones de aves acuáticas migratorias están en declive. La pérdida de humedales naturales es una de las causas principales. Unos 25.277 patos invernaban a principios de los noventa en los grandes embalses del Guadiana. Entre 2007 y 2010, la población ha aumentando hasta los 46.163 individuos.

Los cuatro nuevos embalses de tamaño menor en la cuenca media del Guadiana, han aumentado la población de estas especies de patos. En cambio, los grandes embalses experimentaron reducciones globales de la población.

El desarrollo de los arrozales (que también son humedales) es la clave del aumento de población de los patos. Sin la existencia de estos cultivos lo más probable es que estas aves no experimentaran cambios tan significativos en sus patrones de distribución invernal. Las aves descansan por el día en los embalses y los abandonan en masa al anochecer para alimentarse en los arrozales cercanos. La salida de los patos es un verdadero espectáculo.

Las poblaciones biogeográficas de estas especies muestran en general tendencias decrecientes. Se cree que las aves que ahora invernan en Extremadura proceden del suroeste europeo (del cercano Parque de Doñana, principalmente) y del noroeste africano.

En Extremadura se crearon varios grandes embalses para riego durante la década de los años sesenta del siglo XX. Los depósitos relativamente pequeños fueron construidos a partir de finales de los noventa noventa en adelante, cerca de los campos de arroz.

En todo caso, los científicos que han elaborado el estudio señalan que no abogan por la construcción de nuevos embalses para la conservación de las poblaciones de anátidas migratorias. Las cabeceras de los ríos tributarios del Guadiana y sus áreas de inundación son esenciales para la conservación de la biodiversidad y la flora y la fauna acuática, en especial algunas plantas e invertebrados, así como otras especies de aves acuáticas dependientes de hábitats como lagos o pantanos.

Pero sí quieren proteger estos ecosistemas, para lo que piden que se designen como Humedal de Importancia Internacional los cuatro embalses y los arrozales asociados y se conviertan en una nueva Zona de Especial Conservación para las Aves (ZEPA), denominada Vegas Altas del Guadiana.