Los barceloneses vivirían un año más si se redujera la contaminación
A partir de un cierto nivel de partículas contaminantes, el riesgo de infarto y de padecer enfermedades graves en el sistema respiratorio se dispara. En otras palabras, la esperanza de vida se reduce en varios años. Este nivel es superado la mayoría de los días del año en ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Sevilla y otras y, en general, en las grandes urbes del mundo que soportan un denso tráfico. En este sentido, hay que dar toda la razón a los fumadores. No se entiende que las autoridades hagan una cruzada contra el tabaco, pero se queden de brazos cruzados ante este problema (seguramente, mucho más grave) de la contaminación en las grandes ciudades. Claro que, para la mayoría de los ciudadanos, es más fácil aguantar sin fumar que aguantar un día sin coche.

Un estudio, financiado por la Comisión Europea y en el que han participado sesenta científicos de doce países diferentes y que, durante tres años, han estudiado la calidad del aire de 25 ciudades europeas y los efectos de la contaminación sobre la salud, concluye que la esperanza de vida en las ciudades europeas podría aumentar hasta 22 meses, además de ahorrar 31.500 millones de euros en el gasto sanitario si no se emitieran a la atmósfera las partículas finas PM2,5, que son las que principalmente provienen de los tubos de escape de los coches diésel. Para Ayuntamientos endeudados hasta el cuello, como el de Madrid, eso supone mucho dinero.

Este estudio podría servir para que la Comisión Europea endurezca la legislación contra la emisión de este tipo de partículas. Aunque, no servirá de mucho si, aparte de endurecerla, no la hace cumplir.

El estudio recomienda que las emisiones de PM2,5 en las ciudades no sobrepasen los parámetros que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto es, los 10 microgramos por metro cúbico de media anual. De las 25 ciudades analizadas, sólo Estocolmo se encuentra limpia. Barcelona, por el contrario, es la más contaminada de las ciudades españolas, con 27 microgramos de media anual. Esto sucede porque la ciudad concentra una de las mayores densidades de vehículos por kilómetro cuadrado (unos 6.100 frente a los, por ejemplo, 1.300 de Londres). Además, más de la mitad de los coches que circulan por Barcelona son diésel, coches que generan hasta seis veces más partículas que los de gasolina.

El aumento de la esperanza de vida si reducen las emisiones contaminantes depende de cada ciudad: desde los 22 meses en una ciudad como Bucarest, hasta los 2,2 de Málaga. En Barcelona, la esperanza de vida aumentaría más de un año.