Los bosques centenarios son terapéuticos
Los bosques son ecosistemas llenos de vida, en los que la biodiversidad bulle por doquier. Sin embargo, no todos los bosques son iguales a la hora de beneficiar nuestra salud.

La edad de los árboles es fundamental en este sentido y sólo los bosques maduros pueden proporcionarnos los mayores beneficios cuando nos adentramos en ellos dando largos paseos.

Si anteriores estudios han demostrado que hacer un ejercicio moderado, es decir, simplemente pasear por el bosque es beneficioso para la salud en personas sanas, otros se centran en su potecial terapéutico. En concreto, un reciente estudio de la Universidad de Girona ha demostrado que los bosques centenarios ayudan a los enfermos de fibromialgia.

Los bosques maduros, más terapéuticos

Las pruebas se realizaron en dos bosques que se diferenciaban en su edad, en los que 30 mujeres que padecían esta enfermedad, se dividieron en dos grupos para pasear por un bosque joven y otro centenario, respectivamente.

El resultado no dejaba lugar a dudas. Sólo las mujeres que pasearon entre árboles centenarios experimentaron una mayor mejoría, aminorando sus dolores y combatiendo el insomnio. Por el contrario, las mujeres que frecuentaron el bosque joven no mejoraron su estado.

Los bosques centenarios son terapéuticos
Las pacientes que notaron mejoría valoraron positivamente los paseos como parte de la terapia contra la fibromialgia, mientras el primer grupo no observó estos beneficios. Por lo tanto, el estudio sólo pudo confirmar que el ejercicio moderado en espacios boscosos era positivo en enfermos de fibromialgia únicamente en bosques centenarios.

En este caso, los resultados tienen un valor importante, sobre todo teniendo en cuenta que la fibromialgia, un síndrome reumático, es una patología que afecta hasta al 8 por ciento de la población y aún no tiene fármacos eficaces para su cura ni tampoco para controlar los síntomas. Ahora, el reto es explicar la razón de que ésto sea así.