Los caballitos de mar necesitan intimidad para el cortejo
Para que el amor fluya, todo lo que necesita una pareja de caballitos de mar es un poco de intimidad. Pero, desafortunadamente, la privacidad siempre es algo difícil, si no imposible de conseguir en las peceras más concurridas.

Es lo que ocurre, al menos, en el acuario marino del zoológico de Londres, donde los responsables de los programas de cría en cautividad han descubierto que su reproducción depende en gran medida de que exista esta intimidad.

Así, una vez sabido el truco para que los caballitos machos queden embarazados (son ellos los que incuban los huevos), ni cortos ni perezosos, estos conservacionistas han centrado su trabajo en la separación de los ejemplares por parejas en tanques de agua íntimas.

Suites para la luna de miel

Su distribución de dos en dos no es aleatoria, ni mucho menos. Según se puede ver en la curiosa exposición que acaba de inaugurarse sobre su cría en cautividad en este zoo, los tanques especiales acogen a las parejas que han iniciado ya su cortejo. Así lo explica Brian Zimmerman, uno de sus cuidadores:

Primero ponemos una mezcla de machos y hembras en un tanque de cortejo más grande y, entonces, cuando observamos el inicio de un emparejamiento, les damos sus tanques individuales para que puedan continuar sin que otros ejemplares interrumpan. Es su suite de luna de miel.

Los caballitos de mar necesitan intimidad para el cortejo
Darse cuenta de que se hacen tilín no es difícil. Los caballitos de mar eligen a su pareja antes de aparearse, al comenzar la primavera, y no se guiñan el ojo, precisamente. Su coqueteo es todo un ritual amoroso muy particular: entrelazan sus colas en una danza que rápidamente es identificada para ofrecerles un tanque privado.

Como suelen emparejarse de por vida, una vez separados en un tanque privado, suelen quedarse en él indefinidamente. En caso de desavenencias, desconocemos si también tienen sus rituales, sobre todo por aquello de poder agilizar los trámites del divorcio.