Los demonios de Tasmania podrían escapar de la extinción
Los demonios de Tasmania (Sarcophilus harrisii) andaban en la cuerda floja en las dos últimas décadas. Como especie autóctona de tierras australianas, y una de las más simbólicas del país, junto con los canguros, estaban sufriendo el embate letal de un cáncer facial de tipo vírico.

Esta patología había cobrado un cariz epidémico, mermando a la población de un modo tremendamente rápido, hasta reducir su número en un 80 por ciento. Su declive a ojos vista era motivo de preocupación para la ciencia, conservacionistas y amantes de los animales en general. Por suerte, sin embargo, la pesadilla podría estar próxima a tocar a su fin.

A la espera de una solución

De acuerdo con distintos estudios, estos mamíferos han desarrollado resistencia a esta patología, con lo que podría salvarlos de la extinción, según un estudio publicado en agosto en la revista científica Nature Communications.

El estudio identifica cambios genéticos asociados a la lucha contra el cáncer facial que fueron detectados en 1996 en estos mamíferos (Sarcophilus harrisii). Se trata de una evolución mucho más rápida de la esperada.

Los demonios de Tasmania podrían escapar de la extinción
Sin embargo, con esto no está todo hecho. Si dejamos que la naturaleza siga su curso, sencillamente acabarán desapareciendo. Pese a esta buena noticia, y a la posibilidad de que la resistencia sigan aumentando, lo cierto es que su número sigue disminuyendo.

La grata sorpresa de esta reacción genética puede ayudar a que los científicos aprovechen este impulso para salvar a la especie. Su futuro dependerá, por lo tanto, de cómo se aprovechen estos nuevos conocimientos para avanzar de forma definitiva.

El cáncer que aqueja a estos animales es un tipo de tumor que contraen a través de heridas que normalmente sufren tras peleas entre ejemplares sanos e infectados. Su ubicación, alrededor de la boca, complica mucho su supervivencia, sobre todo cuando aumenta de tamaño y les dificulta poder comer.