Los elefantes africanos, al borde de la extinción
El comercio del marfil está acabando con los elefantes en África a pasos agigantados. Su principal comprador, China, ha aumentado la demanda de forma alarmante en los últimos años, sobre todo a consecuencia de su pujanza económica. El resultado, como era de esperar, ha sido un brutal aumento de la caza furtiva, según revela un informe recientemente publicado por las asociaciones Save The Elephants y The Aspinall Foundation.

Las leyes internacionales prohíben el tráfico de marfil desde 1989, y ello debería haber supuesto un golpe letal para la industria del marfil. Sin embargo, sigue habiendo fábricas autorizadas a tallar el marfil, alimentadas con materia prima legal y también fraudulenta. No olvidemos las excepciones a la prohibición, como la venta de más de 60 toneladas de marfil que autorizó en 2008 la CITES, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

Masacre y comercio fuera de control

El informe denuncia la falta de recursos policiales dedicados al control del comercio de marfil, no sólo en los países africanos de origen sino también en China, donde se concentra el mayor número de comercios y centros de transformación.

Esta explosión de la demanda por el mayor poder adquisitivo de los chinos ha multiplicado el precio del marfil de contrabando. De acuerdo con las últimas cifras disponibles, entre 2010 y 2012 se sacrificaron más de 100.000 elefantes, según denuncia el informe.

Elefantes borde extincion
Los conservacionistas temen que las cifras se hayan superado en los dos últimos años, lo que supondría prácticamente la extinción de los elefantes en África tan sólo dentro de una generación. Es decir, pasado mañana.

La expansión del comercio de marfil se ha producido de forma paralela al aumento de la demanda de los cuernos del rinoceronte, buscados por unas pretendidas propiedades medicinales que no han sido probadas. En ambos casos, es más que obvio que tanto los fines ornamentales como curativos son perfectamente prescindibles.