Los europeos tienen buena parte de culpa en la deforestación
La deforestación en un grave problema que ocurre lejos de las fronteras europeas, en países como Indonesia o Brasil. Pero la Unión Europea tiene buena culpa de que este grave problema ambiental siga produciéndose. Porque la deforestación es culpa de las empresas que talan los árboles y acaban con las selvas, por supuesto, pero también de la gente que compra muebles u otros productos elaborados con madera. Como consumidores, todos tenemos una gran responsabilidad ambiental, en éste y otros ámbitos.

Según un estudio publicado por el Departamento Ambiental de la Comisión Europea, el consumo de los ciudadanos de la Unión Europea en 2004 contribuyó al 10% de la deforestación de todo el mundo, lo que provocó la destrucción de hábitats naturales y afectó a la biodiversidad de las zonas.

Esta investigación ha analizado el periodo comprendido entre 1990 y 2008. La deforestación causada por la Unión Europea está relacionada casi en su totalidad con las importaciones, sobre todo, de África y Latinoamérica. Otras zonas, como el este asiático o América del Norte, han sufrido menos, contribuyendo en un 5% a la deforestación global.

Otro informe aconseja medidas y políticas para reducir el impacto de la Unión Europea en la deforestación mundial, como que los productos estén identificados con etiquetas que informen de dónde proceden y cómo es su gestión, aumentar los impuestos a las importaciones relacionadas a la deforestación o una mejor gestión, en especial, con criterios de sostenibilidad, del cultivo y producción de biocombustibles.

Europa, gran consumidor de carne, energía y madera

Los europeos tienen buena parte de culpa en la deforestación
Según Greenpeace, Europa ha devorado vastas áreas de los bosques del planeta para consumir carne, energía y madera. A no ser que los ciudadanos europeos cambien la tendencia, la deforestación de los bosques continuará. La organización ecologista trabaja en esa línea junto a grandes marcas, como Nestlé, que se comprometió a no producir productos vinculados con la deforestación.

Además de la destrucción de hábitats naturales y el daño a la biodiversidad, la deforestación evita la absorción de millones de toneladas de dióxido de carbono que mitigarían el cambio climático.