Los expertos advierten que algunas especies de primates están en una situación “muy desesperada”
El último informe publicado por diversas asociaciones englobadas en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha hablado alto y claro sobre la difícil situación de los primates en general, destacando 25 especies como las más amenazadas.

El tarsero pigmeno, un pequeño primate que vive en las selvas indonesas de Sulawesi, encabeza la lista de los primates en mayor peligro de extinción, pues sólo se le conocen 4 ejemplares en libertad. Su presencia, sin embargo, es toda una alegría, pues se dio por extinguido en el siglo XX.

También son cuatro monos, esta vez en sentido figurado, no literal, muchas otras especies que aparecen en la lista. Es más, la mayoría de ellas permitiría contar a sus ejemplares sin demasiado esfuerzo. Sólo hay dos buenas noticias: el informe revela que dos especies han comenzado a recuperarse, saliendo por primera vez de esta lista de los 25: los macacos de cola de león de India y del lemur bambú de Madagascar

Los principales enemigos de su supervivencia son la deforestación, la caza y el tráfico de animales salvajes, sobre todo porque, además, se da la circunstancia de que la mayoría de las especies son exclusivas de un sólo país o pequeño territorio. Su situación, indican, es “muy desesperada”.

Por lo demás, 8 de las 25 especies más amenazadas se encuentran en Asia, y 5 en África continental, entre éstas el gorila de la llanura oriental del Congo, mientras otras 6 están en Madagascar y en Sudamérica hay 5 más, entre ellas el mono capuchino kaapori o el mono aullador marrón, ambas especies endémicas de Brasil.

“Los parientes vivos más próximos al ser humano están al borde de la extinción y precisan de medidas urgentes de conservación”, concluye tristemente el informe de la IUCN. Pero, además, de su conservación también depende el equilibrio de sus ecosistemas, ya que ayudan a disperar semillas o a mantener la diversiad forestal, apuntan.