Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinciónLa pérdida de hábitat o deforestación y la caza está diezmando a los lemures, primates endémicos de la isla de Madagascar. No se trata de una merma progresiva, para la que valen soluciones a medio plazo, sino de un declive que podría llevarlos a desaparecer para siempre en breve.

Para hacernos una idea de lo trágico de la situación, en lo que va de siglo han desaparecido el 95 por ciento de los lemures de cola anillada, y su caso no es una excepción entre estos primates.

Si incluimos a otras especies de lemures, los números no son mejores. Según lleva advirtiendo desde hace años la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), el 94 por ciento de ellas está a punto de desaparecer.

Todas sufren unos u otros tipos de amenazas, pero buena parte de ellas está en peligro crítico, y otro tanto se incluye en la categoría de “en peligro” o “vulnerables”. Una situación que no mejora año tras año, en las sucesivas actualizaciones de la Lista Roja de la UICN, un termómetro de la evolución de las especies que están en la cuerda floja.

Actualmente, la mayoría de los lemures sobrevive gracias a la protección que les brindan las zonas protegidas, como es el Lemur’s Park, situada al sur de Antananarivo. Tanto parques naturales como espacios privados están impidiendo que la población desaparezca por completo.

El drama de los lemures de cola anillada

Los datos más recientes con los que contamos los aporta un reciente estudio del Duke Lemur Center que revela que sólo hay alrededor de 2.000 lémures de cola anillada izquierda, ubicados en 32 enclaves de la isla, situada en el océano Índico.

Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinción
Asimismo, desde las ONGs conservacionistas se advierte que peligra la supervivencia de muchas de las especies de lemures por el simple hecho de que se encuentran en situaciones límite y su población es muy escasa, normalmente inferior a los 10.000 ejemplares.

Esta cifra, como hemos apuntado, supone una disminución del 95 por ciento en su población desde 2000. En otras palabras, la caída en picado de su población es alarmante, una drástica disminución que solo una respuesta contundente puede frenar.

Actuar urgente para salvarlos

“Es una llamada de atención. Si no actuamos ahora, probablemente desaparecerán”, dijo Tara Clarke, uno de los autores del estudio, en el que se subraya la suma de factores a la hora de explicar el brutal descenso.

Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinción
Así lo explica Andrea Katz, cuidadora del Duke Lemur Center:

La pérdida de hábitat, la fragmentación del mismo, la caza de lémures para comerlos y para el comercio ilegal de mascotas en el país son los principales culpables de la caída de la población lémur.

Con el agravante que ha supuesto el fenómeno climático de El Niño, nefasto para la especie por la carencia de alimentos que ha supuesto para las poblaciones autóctonas.

Son familias pobres, que dependen de una economía de subsistencia y si esta falla, como ha ocurrido tras las malas cosechas ocasionadas por El Niño, se multiplica la caza de estos pobres animales.

Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinción
Por otro lado, se hace hincapié en la importancia de los lemures para mantener el equilibrio del ecosistema. Sobre todo, es vital su función de dispersión de semillas al ser grandes comedores de frutas.

Un nuevo mundo, sin primates

La extinción a la que se están enfrentando los lemures es solo uno ejemplo de la terrible situación que están sufriendo los primates a consecuencia de la presión que ejerce sobre ellos el ser humano.

Así lo advierte un nuevo estudio internacional publicado en Science Advances, en la que se pronostica una extinción masiva de los primates en un plazo no superior a los cincuenta años.

De acuerdo con el estudio, estamos a punto de borrar del planeta a nuestros parientes más próximos. La razón no es otra que la misma que sufren los lemures. Es decir, la destrucción de su hábitat y la caza son la causa de su declive.

Según el trabajo, el 75 por ciento de sus poblaciones está sufriendo una situación tan difícil que realmente aboca a la extinción. Son conclusiones a tener en cuenta, puesto que se trata del mayor trabajo realizado hasta la fecha.

Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinción
Si sus pronósticos se cumplen, dentro de unas décadas, de veinticinco a cincuenta años concretamente, no quedarán primates. Si a ello añadimos las previsiones de otros estudios no menos prestigiosos, como el que llevó a cabo la NASA, también los humanos somos primates camino de una pronta desaparición.

En este caso, la humanidad corre peligro por causas similares. Básicamente, éste y otros estudios que van en la misma línea advierten de los riesgos que conlleva seguir creciendo conforme estamos haciéndolo hasta ahora.

De no reaccionar a tiempo, además de ser responsable de la sexta gran extinción masiva también acabará convirtiéndose en una de sus víctimas. Tener los días contados por falta de adaptación a un medio que no provee los recursos necesarios para su supervivencia será lo que nos espera.

Eso, o buscar soluciones propias de la ciencia ficción, como vivir bajo el mar o lanzarse a conquistar nuevos mundos, siguiendo el consejo de Stephen Hawking.

Los lemures de cola anillada, en grave peligro de extinciónAsí las cosas, la noticia de los lemures es un advertencia más acerca del camino que estamos siguiendo. Que unos u otros primates sucumban primero solo es simple anécdota. Lo importante es el mensaje que esconde cada nueva extinción, ese ir avanzando hacia una destrucción planetaria inminente e irreversible.

Como dijo el profesor del Stanford Wood Institute for the Environement, Paul Ehrlich, serrar la rama sobre la que nos sentamos es una manera infalible de caminar hacia un fin del mundo que estamos provocando nosotros mismos.