Los machos de la ranita de Darwin son los que cuidan a las crías
La ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii) es un animal excepcional. Vive en los bosques de Chile y Argentina y está en peligro de extinción. Este pequeño anfibio tiene una característica que lo hace diferente al resto: es el macho el que gesta a sus crías dentro de su boca.

Este anfibio, como indica su nombre, fue descubierto por el famoso naturalista Charle Darwin en 1834. Existía una rana que hacía algo parecido a la ranita de Darwin, pero se extinguió en la década de los ochenta del siglo pasado. Era la rana incubadora gástrica, que vivía en Australia.

El hábitat de la rana de Darwin se está destruyendo rápidamente y sin freno. El bosque nativo está mudando en plantaciones de pinos y eucaliptus para producir madera y papel. En especial, en Chile, un país que se ha convertido en uno de los mayores productores de celulosa del mundo.

Claudio Soto-Azat, profesor de la Facultad de Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Andrés Bello, estudia la especie. Ha iniciado, en colaboración con la Universidad de Concepción, un programa de rescate y reproducción en cautiverio para salvar a la especie de una nueva amenaza, que, esta vez, no es culpa del ser humano: la ceniza proveniente de la erupción del volcán Caulle-Puyehue.

El científico cree que la categoría en la que se encuentra la rana de Darwin debería revisarse y pasar de vulnerable a, al menos, en peligro en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Quizá en peligro crítico.

La cópula se produce con un abrazo

Sólo hay otro animal que se comporta de manera parecida: el caballito de mar. El macho de esta especie tiene un saco en la boca donde puede llevar a las crías. En el caso de las ranas de Darwin, todo empieza con el canto del macho, que intentan atraer a las hembras (esto sí es muy habitual en muchas otras especies). Después, se reproducen en lo que los científicos llaman abrazo, el equivalente a la cópula de otros animales. La hembra libera los huevos y la fertilización se realiza en el exterior.

Los huevos, ya fertilizados, quedan fuera de los cuerpos, normalmente, en el suelo del bosque, protegidos por musgo u hojas. La hembra se va y el macho cuida de ellos.